
profesiones, expertos

Aún mantengo un espíritu de aficionado.
Felipe Vega (León, 1952), director, guionista y documentalista. Ha dirigido siete películas (Mujeres en el parque, Nubes de verano o un Paraguas para tres, entre otras) y varios documentales. Ganador del Premio a Mejor Dirección Novel en el Festival de Cine de San Sebastián en 1988. Profesor de la ECAM. Felipe relata a Cinemavip cómo fueron sus inicios.
¿Cómo has llegado hasta aquí?
Mi caso es un poco tópico, porque fue muy pronto, siendo muy joven. Curiosamente fue al ver una película de Buñuel, Ensayo de un crimen. De los diez a los quince años es cuando ya comienzo a hacer otras lecturas de las películas, es ya cuando los nombres de los directores de cine me empiezan a sonar, como por ejemplo John Ford o Howard Hawks. Es entonces, a los quince años cuando veo la película de Buñuel y coincide con que en mi casa hay una cámara de 8 mm que le regalan a mi padre, y ahí es cuando ya empiezo a rodar.
¿Qué es lo primero que recuerdas haber rodado?
Lo primero fueron rollos sueltos, más tarde pequeños documentales. Y así poco a poco, desde los quince años hasta los veinte.
Ya habías tenido una experiencia cinematográfica al haber estado de niño participando en el rodaje de Doctor Zhivago, ¿cuál es tu recuerdo de esa experiencia?
El mejor recuerdo que yo tengo de esa experiencia es que con los tres días que estuve trabajando en esa película de extra conseguí el dinero para comprarme la bicicleta. Y luego tengo grabadas imágenes de cómo se reconstruyó un Moscú nevado en un descampado. El recuerdo que tengo es de un rodaje muy intimidatorio. En ningún momento vi ni al director ni las cámaras, yo sólo oía las voces de los ayudantes de dirección de un lado para otro, era como todo muy caótico.
¿Por eso te dedicaste a hacer un cine más intimista?
(Risas) Pues podría ser posible, me marcó tanto que decidí no rodar ni con caballos ni guerras. No, la verdad es que más tarde nunca me he logrado ver en la película. Sé que soy uno de los niños que corren, pero no tengo una referencia espacial más que de la calle y de las carreras.
Por cierto, ¿te gusta la película?
Sí, la verdad es que me gusta mucho la película, pero sobre todo me gusta muchísimo el libro.
Una vez con la cámara, ¿cuáles fueron tus siguientes pasos?
Me dediqué a ponerme a rodar con amigos. Nos pusimos mucho más en serio. La verdad es que fuimos progresando. Hacíamos películas de veinte minutos o media hora de duración, que ya se iba pareciendo más a lo que podía ser un largo. Rodaba ficciones que a veces se quedaban sin terminar, así que también rodaba documentales que tenían otra estructura. De hecho con uno de ellos gané un premio en un colegio, con dieciséis años, era un documental titulado Un mundo de contrastes en el que observaban las distintas profesiones en distintas escalas sociales, en el año 1966.
A partir de ahí estudias Derecho y no logras entrar en la Escuela de Cine…
Efectivamente, no logro entrar porque Fraga la cierra, entonces yo soy de los que entra en 1970 en la primera promoción de Ciencias de la Información. Por entonces encuentro trabajo en unos estudios de publicidad muy potentes, los estudios Moro. Ahí comienzo a trabajar de ayudante de montador.
“Siendo ayudante de dirección me sentía algo canalla, algo ladrón. Siempre observando”
Y de ahí a la mili…
Efectivamente, y me corta durante dos años, pero curiosamente tuve una grata sorpresa al volver, y era que me habían guardado el trabajo de ayudante de montador. De ahí comencé a trabajar en publicidad de ayudante de dirección hasta el año 1975, cuando comienzo ya a dirigir publicidad, pero una publicidad muy barata.
¿Qué tal la experiencia al entrar como director en el mundo de la publicidad?
Pues tan buena que han sido muchísimos años de mi vida, de hecho es la formación que recibo. Son quince años de mi vida. La primera sensación para mí es la suerte de haber aprendido todos los tipos de planos y de cámaras posibles, de hecho cuando realicé mi primer largo descubrí todo lo que había aprendido. Aprendí muchísimos conocimientos técnicos.
También habías pasado por casi todos los puestos de un equipo de rodaje.
En efecto y yo creo que es muy importante, no es estrictamente necesario, pero muy positivo para saber desenvolverte. Yo cuando trabajaba como ayudante de dirección aprendí mucho sobre todo a observar al resto del equipo, yo lo definiría como una forma de espionaje, incluso. Estar detrás del director ha sido muy importante para mí. Mirar sin ser mirado.
¿Algo voyeur?
(Risas) Y algo canalla, algo ladrón.
¿Era más fácil en aquella época hacer una película que ahora?
Yo tengo la impresión, tratando de ser objetivo, que no hay muchas diferencia entre esa época y ahora. Hay cosas que no cambian nunca.
Fuiste Redactor Jefe de la revista Casablanca.
En efecto. Fueron tres años en los que me dediqué exclusivamente a eso y fue una buena experiencia. No tuve que llegar a compaginarlo con ninguna otra actividad.
¿Cómo fue el camino hacia tu primera película Mientras haya luz?
Pues un camino muy raro, la verdad. Tras la experiencia de Casablanca, volví a la publicidad, pero bueno, quizás a unos niveles más altos. Hay una cosa importante, la verdad, yo nunca llegué a pensar en que iba a ser director de cine, no he tenido en la cabeza esas presiones. Sí realicé El viaje a Ampurdán, un cortometraje en 35 mm, pero un largo no me lo planteaba. Fue en un viaje a Italia en un parón entre un trabajo de publicidad y otro, cuando escribo un guión de una película y realicé como media hora, pero entonces estaba la ley Miró del cine y no me quisieron poner el dinero para el resto. Dos años después entro en contacto con Fernando Méndez-Leite, que era Director General de Cinematografía y vio esa primera media hora y aprobó el proyecto. Me vi de repente y sin habérmelo planteado del todo rodando mi primera película en 1987.
¿Cómo fue la experiencia de rodar una película tras tantos años en publicidad?
Bueno, es muy buen recuerdo. El rodaje de una primera película es siempre un recuerdo inolvidable. Es como la anécdota de Bertolucci cuando fue ayudante de Pasolini en Accattone. Decía que en la primera película, un travelling era el primer travelling en la historia del cine y una panorámica era la primera panorámica en la historia del cine. Es esa sensación de descubrir el cine como si lo estuvieras descubriendo en ese momento. Encima es un rodaje con amigos, que es lo mejor de lo mejor. Y, aunque haya poco dinero es una aventura maravillosa.
¿Te sorprendió el hecho de ganar el premio a mejor dirección novel en el festival de San Sebastián?
Sí, completamente, porque además fueron varias cosas. Una porque como había poco dinero, el laboratorio no cedía al principio la copia para llevarla al festival, así que por un lado teníamos bastante suspense y segundo que entre llegar, la proyección. El pase, el contacto con el público y el premio no pasó ni un día y medio como mucho, así que fue muy sorprendente.
¿Escribiste esta película tú solo?
Sí, sí que la escribí yo solo. Mi intención además no era escribir yo el guión de la película, pero era obligatorio. Intenté no escribirlo. Pero me puse y un día me planté con ciento cuarenta páginas.
Más adelante te has apoyado en otros escritores de la talla de Julio Llamazares o Manuel Hidalgo, ¿cómo fue la sensación de escribir un guión en solitario?
Tengo recuerdos poco claros, recuerdo lo del viaje a Italia. Recuerdo también que iban saliendo las hojas con bastante facilidad, todo muy fluído.
¿Sabías que iba a ser una buena película mientras la escribía?
La verdad es que ni me lo planteé. La verdad es que nunca me lo he llegado a plantear. Yo tengo una sensación todo el rato de felicidad, de estar como todo el rato en las nubes, de estar feliz. También es un recuerdo muy compartido por la gente que se involucró con el proyecto.
¿Existe fórmula para realizar una primera película?
Yo creo que no, que cada uno tiene su sistema. Que cada uno tiene que ser uno mismo, lo que ocurre es que lo realmente complicado es darse cuenta de cuando uno es uno mismo. A mí, particularmente lo que me gusta es el cine, no el hecho de ser un director de cine. Soy un profesional pero mantengo un espíritu muy de aficionado.
Entrevista realizada por Jorge Dantart

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Utilizo mis recursos para seguir improvisando
Miguel Amoedo, director de Fotografía. Está de racha, ya que este sevillano acaba de terminar de realizar la dirección de fotografía de la película “La habitación de Fermat” y a la vez cosecha éxitos con la serie de TVE Desparecida. Nos cuenta sus inicios.
¿Cómo has llegado hasta aquí?
Yo soy de Sevilla y ya empecé desde muy joven a tener ilusiones y sueños sobre trabajar en esto. En mi caso fue a través de unos amigos por lo que entré en esto, porque con ellos monté un cine-club en el instituto donde proyectábamos películas. Ahí me di cuenta de que lo que me gustaba era el cine y la televisión.
¿Qué formación tuviste?
Estudié Comunicación audiovisual en Sevilla. Yo ya tenía información sobre la existencia de la Escuela de Cine de Madrid, pero no tenía los medios para irme. Fue en tercero de carrera cuando pensé que tenía que empezar a planificar un poco mi futuro. Conseguí un trabajo de fotógrafo en el parque temático Isla Mágica. Como experiencia estaba muy bien porque era un pequeño estudio donde componíamos nosotros la fotografía. Estuve dos años haciendo ese trabajo. Todo esto fue por el año 1998.
¿Cómo fue para ti esa experiencia?
Hombre, al final ya estaba un poco cansado de estar allí, solo en Sevilla y haciendo fotos a turistas, . Sin embargo ahora me doy ccuenta que sin aquella experiencia ahora no tendría la soltura que tengo con ciertos aspectos, cmoo por ejemplo con el sol, las horas, los exteriores. Ese trabajo me dio unos medios de campo que ahora mismo sigo aprovechando. Mientras, iba haciendo lass pruebas de acceso a la Escuela de Cine de Madrid. Conseguí unas becas de la Junta de Andalucía y pude finalmente entrar en la ECAM.
¿Qué tal la experiencia en la ECAM?
Hay mucha gente que critica mucho la escuela, pero para mí siempre ha sido y será una experiencia muy positiva donde conocí a muchísima gente que todavía voy encontrando a lo largo de los trabajos. En cuanto a Dirección de fotografía, que es la especialidad que estudié, me dio una formación muy buena.
Los equipos de cámara tienen fama de tener una jerarquía vertical establecida. ¿Crees que es necesario realizar todos los pasos para llegar a ser director de fotografía?
Hombre, en mi caso ha sido la mezcla de ambas trayectorias. Cuando estaba en la ECAM tuve que buscarme un trabajo y entré de eléctrico en la película La espalda de Dios y gracias a eso continué trabajando de eléctrico. Más tarde pasé a ser auxiliar, que fue mi principal fuente de ingresos y más tarde pasé a realizar trabajos de ayudante. Por lo tanto he pasado por todos los puestos y a la vez iba estudiante la especialidad.
¿Cuál es el puesto del que más has aprendido?
Yo creo, sinceramente, que de mi trabajo de eléctrico.
¿Cuál fue tu experiencia en la película La espalda de Dios, ese primer contacto con el cine?
Fue algo bastante extraño porque era una película de bajo presupuesto. Recurrieron a eléctricos freelance. Fue dura porque no tenía el bagage de un eléctrico profesional. Recuerdo que el primer día de rodaje fue en el mercado de Lavapiés y me encargaron hacer un enganche. Un encargado me abrió un cuadro de luces para hacerlo y yo, al ver el cuadro me quedé blanco porque no sabía ni qué conexiones utilizar. Me dije “adelante” y fui aprendiendo.
Una vez al dejar la Escuela, cuáles fueron tus primeros trabajos.
Cuando dejas la escuela siempre tienes un sentimiento de “¿y ahora qué? Es una sensación de haber superado una etapa, cierta seguridad en ti mismo pero indudablemente sales a un mercado laboral donde te encuentras muy solo. Es gracias a las llamadas de los compañeros cuando te van llamando para pequeños trabajos. Tuve la suerte de hacer muchos cortos en vídeo y cine que tuvieron repercusión. Como por ejemplo el cortometraje Dejá vu, que ganó el Hollywood Film Festival y fuimos a presentarlo.
¿Qué tal la experiencia en Hollywood?
(Risas) Muy bien, fue muy emocionante que nos dieran el premio allí. Fue importante porque yo tenía veintiséis años y de repente me vi allí rodeado de gente de la talla de George Lucas o Ron Howard, que además están premiando tu trabajo. Mentalmente se te quitan muchísimos complejos.
¿Qué desencadenó ese cortometraje?
Gracias a ese cortometraje conseguí un trabajo en publicidad en la campaña de la Vuelta Ciclista a España 2003. Los productores del cortometraje me llamaron para dirigir la fotografía. Yo había hecho un tipo de publicidad muy “serie B” y de repente me vi haciendo publicidad por la puerta grande. Yo no me veía preparado para dar ese salto, pero al final te das cuenta de que vas adquiriendo capacidades de resolución, salir de cada aprieto. Eso es lo que te va dando un nombre y posibilidad de hacer más trabajos.
¿Cómo definirías tu estilo?
Yo creo que actualmente en España hay grandes nombres de la fotografía como Anchía, Aguirresarobe, Salmones, José Luis Alcaine, Eufemía o Kiko de la Rica. Yo creo que para un director de fotografía lo importante es ofrecer cosas nuevas. Yo a estos nombres los tengo en un pedestal pero yo intento hacer cosas distintas a las que hacen ellos, porque para eso los llaman a ellos. Intento ofrecer mi punto de vista de las cosas, mi estilo particular y una nueva visión. Intento ser valiente. Ir al límite es un buen camino.
¿Es el cortometraje un buen formato para poder arriesgarte?
Evidentemente sí. Se debería arriesgar, aunque sea un poco temerario decirlo, en cualquier situación. Ahora yo estoy haciendo una serie de televisión y me encuentro con muchos condicionantes porque las cadenas no quieren un determinado tipo de imagen, huyen del contraste, de los negros, de los formatos apaisados. Es decir, tienen muchos complejos al creer que eso no es televisión y, últimamente, estoy un poco empeñado en cambiar todo este tipo de cosas. Creo que cada historia requiere su tipo de lenguaje, ya sea en un cortometraje, largometraje o serie de ficción. La verdad es que en el cortometraje se pueden probar cosas sin tantas presiones.
Realizaste la dirección de fotografía de la película recientemente estrenada “La habitación de Fermat”, de Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña, ¿cómo es la experiencia de una primera película como director de fotografía?
Esta película ha sido un caso un tanto extraño. Yo esperaba hacer mi primera película con un director que ya conocía. En este caso me llamaron los productores, con los que ya había hecho la fotografía de Los simuladores, en canal Cuatro. Me dieron el guión y me gustó bastante. Me comentaron que se rodaba en Barcelona y me interesó. Al final me dieron el puesto. La película se planteaba rodar a dos cámaras. El 60 % de la película se rodaba en un interior (decorado) que se va cerrando progresivamente y requerían alguien joven, que supiera trabajar a dos cámaras y que se metiera en ese “follón” El problema es que fui contratado dos semanas antes y no tuve mucho tiempo para preparar nada. Estuve viendo localizaciones pero casi sin preparación, pero acepté.
“Creo que cada historia tiene su tipo de lenguaje, ya sea un cortometraje, largometraje o serie de ficción”
¿Cómo te lo planteaste?
Que había que hacerla como fueras.
¿Tiraste mucho de la capacidad de improvisación?
Constantemente, claro. Fue curioso porque llevaba como siete años esperando hacer mi primera película y al final fue totalmente distinto a como lo había imaginado. Supongo que siempre suele ser así. Fue un poco un aquí te pillo aquí te mato. El rodaje fue muy duro porque dormía solo cuatro horas diarias. Tenía que prepararme, las exposiciones de cámara, muchos efectos y bueno, al final desarrollas lo que yo llamo “el sentimiento filmaker”, improvisar y solucionar. A veces, sin embargo el hecho de preparar mucho una película no es tampoco muy bueno, porque luego la realidad nunca va a ser igual, así que fue una experiencia muy buena.
En la serie de TVE Desaparecida, de la que eres director de fotografía, ¿tienes también mucho que improvisar?
Cuando entras ya en el terreno profesional ya empiezas a descubrir lo que no viene escrito en ningún sitio. Ya puedes ir mucho a clase, pero, una vez que entras en la realidad las cosas son distintas. En el caso de esta serie tenemos un problema con la emisión y es que nos come la emisión. No tenemos tiempo y solamente un día para el etalonaje. Estamos haciendo una luz jazzística en el sentido en que utilizas tus recursos para improvisar constantemente.
¿Qué opinas de la iniciativa de Cinemavip?
Una iniciativa muy interesante. Está claro que la gente que empieza a hacer cosa lleva detrás una trayectoria que debe conocerse para saber un poco cuáles son los caminos.
Para terminar, dime una secuencia de una película que te haya impactado.
Cuando estábamos en aquél cineclub en Sevilla pusimos una película Europa, de Lars Von Trier, que en aquél momento era bastante desconocido. Recuerdo que aquella película, formalmente hablando, me gustó mucho. Hay una secuencia en una bañera donde alguien se corta las venas que me impactó muchísimo, sobre todo el hecho de cómo se trataba la imagen. A partir de entonces empecé a pensar que detrás de cada película hay muchas personas que se dedicaban a esto. Y hasta ahora.
Entrevista realizada por Jorge Dantart
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La televisión tiene prisa
Juan Manuel Lara (Málaga, 1963), actor. Juan Manuel ha participado en numerosos programas de televisión, películas (Carlos contra el mundo, Astronautas, Karate a muerte en Torremolinos, etc), series de televisión (Tirando a dar, Hospital Central). Actualmente ha rodado la serie de televisión Fago, de próximo estreno. Nos cuenta cómo ha llegado a esto
¿Cómo has llegado hasta aquí?
Para la interpretación la verdad es que hay miles de caminos. Mucha gente me ha preguntado a lo largo de mi carrera el “¿yo que puedo hacer para estar ahí, para poder dedicarme a esto?. Debe haber siempre una especie de semillita. En mi caso, esa semilla me la dio un profesor de literatura, que tenía en el instituto. En vez de ponernos a leer a Mihura, nos metió a hacer una obra de Mihura.
¿Qué significó para ti esa experiencia?
A mí esa experiencia me caló muy hondo, tanto la experiencia como también la sensación del escenario. Tendría como quince años. A partir de ahí ya tenía ganas de dedicarme a esto.
Y entraste en la Escuela de Arte Dramático de Málaga...
En efecto, ahí fue donde empecé a estudiar, a hacer muchos amigos, muchos contactos, etc...
Pero tú estudiabas filología, ¿no?
Sí, en efecto, pero también es eso que tenemos mucho los actores, como una especie de carrera paralela. Muchos actores han tenido otra carrera, pero yo la mía la dejé en tercero para poder dedicarme más a esto. Además, una vez que empiezas la carrera de Arte Dramático es como una especie de enganche que es muy difícil de dejar.
¿Se puede vivir de esta profesión?
Yo, es cierto que llevo muchos años en esta profesión y la verdad es que puedo decir orgulloso que vivo de esta profesión. Eso no quiero decir que en malos momentos no haya tenido que trabajar de camarero o de otra cosas, pero gracias a Dios vivo de esta profesión y la verdad es que no es habitual.
¿Cuándo fue el primer momento en que tuviste la sensación de que todo esto era un profesión?
Hubo un momento en que di un paso en mi vida en que dije: si tengo que vivir de esto no puedo estar esperando a que me llamen. Yo no estaba en Madrid y en Málaga había ciertas limitaciones, así que decidí crear una compañía con la idea de vivir de esto toda la vida. Hice una compañía que la verdad es que tenía cierta solidez, no una compañía de estas de una obra. La hice porque era mi “curro”. El problema es que mantener una compañía es muy difícil porque no hay demasiados circuitos como para luego sacar el trabajo.. Las ciudades grandes como Madrid, Barcelona o Valencia, que es donde se hacen temporadas, son muy restrictivos con respecto a las compañías independientes. Fue ahí, cuando realicé la primera obra con mi nueva compañía, cuando tuve conciencia de “joder, es que esta es mi profesión” y tuve la sensación de que la actuación estaba en mis manos. Ahí tuve la sensación de que esta profesión es preciosa.
“Fue en el momento en que creé mi primera compañía, cuando realmente me puse a pensar y me dijé: joder, es que ésta es mi profesión”
Tú tienes una formación muy teatral, ¿qué supuso para ti saltar al medio audiovisual?
Empecé en Canal Sur donde participé en muchos programas e hice muchas colaboraciones. Más tarde pasé a la televisión y el cine. Estos medios son muy atractivos para el actor, porque, quieras o no, es un medio que te populariza y por eso siempre, de algún modo te ves recompensado. La adaptación es fácil pero no tanto como la gente lo ve. A medida que vas haciendo más televisión o cine sigues descubriendo muchas cosas y posibilidades. Estamos hablando de imagen, de primeros planos... No es el mismo lenguaje que el del actor de teatro, que habla con todo el cuerpo. Utilizas la voz de otra manera.
Yo te veo un actor muy corporal y me imagino que cuando comenzaste las limitaciones serían difíciles...
Hay una clave muy importante que es la contención, que no es nada fácil. Yo sigo pensando siempre que me estoy pasando más de la cuenta. Ahora mismo, en el rodaje de Fago, me dirige Roberto Bodegas y no para de enseñarme más aún sobre el lenguaje. Cosas del tipo “no te acerques tanto”, “no te muevas tanto”, “no cierres los ojos”. Son movimientos que has hecho toda tu vida, que en cine son fundamentales, y sin embargo en teatro no. Pero claro, es otro código. La mirada es algo fundamental. Como decía Fernán-Gómez “hacer cine es saberse bien el texto y no tropezar con los muebles”
¿Echas de menos la reacción inmediata del público en televisión y cine?
La verdad es que se echa un poco de menos. Es cierto, como ya he dicho que son otros códigos, pero se echa de menos, al igual que otro tipo de cosas, como por ejemplo de no tener que controlar tanto tus propios movimientos. En televisión, por ejemplo, es todo como más preciso. Se investiga y se indaga menos en los personajes que en el teatro . No siempre es así, pero la televisión siempre tiene prisa. Hay veces que la televisión tiene cosas también muy buenas.
¿Qué opinas de la situación de la televisión en la actualidad?
Yo creo que deberíamos dar un salto cualitativo. Deberíamos empezar a hacer ficción pero desde otro punto de vista. Es cierto que todo está en los costes, pero no sé, yo creo que se podría, quizás si alguien ganara un poco menos... No los actores que ganan muy poco (risas). Pero si se destinase más dinero a realizar mejor producciones las cosas cambiarían.
Los malos momentos que se viven en la profesión, ¿pueden llegar a quitar la pasión?
A mí no me quitan la pasión, pero más que nada porque yo tengo pasión por la profesión, pero la profesión no es mi vida única y exclusivamente. Mi vida está compuesta por un montón de cosas. Eso no significa que yo no dé todas las horas de mi vida para esto, pero hay que tener más cosas en la vida. De entrada porque si ocurre un momento de bajón ,por lo menos tenemos más cosas importantes por las que seguir adelante. Tengo muchas cosas, mi familia, mi ciudad y por supuesto, mi profesión.
Si algún joven te para y te pregunta qué hay que hacer para ser actor, ¿tú qué le dirías?
Bueno, yo tengo una joven en casa que me dice lo mismo, que es mi hija Olivia y quiere ser actriz. A eso no se puede oponer nadie, pero hay que saber que esta profesión no es fácil. Se juega con el sentimiento, la autoestima se viene abajo rápidamente. Hay que aprender a cometer errores y aprender de ellos. En esta profesión aprendes y te frustras diariamente. Es una profesión que tampoco tiene un final claro. No tiene jubilación anticipada. Pero, por otro lado es una profesión maravillosa que te hace descubrir muchísimas cosas de ti mismo. Hay que trabajar y prepararte mucho. Hay mucho más que la televisión y el cine. Y, desde luego, el que se quiera meter a esto para ser famoso que elija otro camino porque sería más corto y con menos disgustos.
Entrevista realizada por Jorge Dantart
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Dirigir no es tan sencillo
Manuel Calvo (Madrid), ganador del cortometraje documental en la pasada edición de los premios Goya, trabaja actualmente en publicidad y cine como ayudante de dirección y producción. Su primer Cortometraje de ficción, Ana y Manuel, junto a Elena Anaya, fue muy premiado y ahora prepara un nuevo proyecto. Acaba de trabajar junto a Stephen Soderberg. Nos lo cuenta.
¿Cómo has llegado hasta aquí?
Bueno, yo empecé un poco tarde. Lo decidí cuando tenía veintidós o veintitrés años y estaba estudiando el tercer curso de derecho. Hasta entonces el cine lo había vivido sólo como espectador. Disfrutándolo mucho pero nunca pensando en dedicarme a él. En un momento determinado me di cuenta de que la carrera que estaba estudiando no me satisfacía ni me llenaba. Entonces di un parón para reflexionar qué es lo que quería hacer. Pensé que el cine me interesaba como espectador y que sería muy interesante dedicarme a ello. Lo primero que hice fue terminar la carrera de Derecho y una vez realizado, realicé un Master de producción audiovisual. Más que nada para empezar a adquirir conocimientos básicos, ya que yo no tenía ni idea de nada, no sabía absolutamente ni idea.
¿Te sirvió de mucho ese curso de producción?
Sí, claro, al menos me dio una base mínima y además darme cuenta de que realmente me interesaba. Durante ese año además me presenté a las pruebas de acceso de la Escuela de Cine de Madrid, en la especialidad de Producción y fue como entré en el mundo del cine.
¿Por qué producción?
Pues la verdad es que en un primer momento, más que nada, por ser un poco práctico. Ya que había hecho derecho, la manera de poder aprovechar un poquito más los conocimientos que había adquirido en la carrera era haciéndolo en producción. Pero bueno, no fue nada vocacional, intentaba ser práctico.
¿Qué es para ti la producción?
Para mucha gente puede resultar la parte menos artística y creativa dentro de lo que es el cine, pero bueno, según cómo te lo tomes y según en qué puesto puedes llegar a tener una función bastante más creativa, sobre todo si tienes la suerte de poder ser productor ejecutivo en proyectos. Se puede aportar bastante en los proyectos y conseguir que tus ideas aporten muchísimo.
¿Qué destacarías de tu paso por la Escuela de Cine de Madrid?
La Escuela de Cine, como todas las escuelas tienen sus cosas buenas y sus cosas malas. Yo, la disfruté mucho como experiencia vital y habiendo conocido a mucha gente maravillosa que se quiere dedicar a lo mismo que tú. Hay unos profesores que te aportan un conocimiento muy bueno, sobre todo en mi caso, que llegaba muy verde. A mí me aportó bastante a nivel de conocimiento y sobre todo a nivel humano, juntarte con la que gente con tus mismos gustos o aprender a trabajar en equipo.
Al terminar la escuela pasaste de la producción a la dirección...
En efecto. Durante mi último año de la Escuela de Cine preparé un proyecto de cortometraje, con un guión que escribí a partir de un relato de una amiga. Comencé a prepararlo con la gente vinculada con la propia escuela. A partir, el proyecto comenzó a salir adelante, a conseguir algo dinero, algunas productoras estaban interesadas, algunos coproductores como Koldo Zuazua o Roberto Butragueño. También creé mi propia productora, Encanta Films. Más tarde llegaron las subvenciones y incluso Canal + también se interesó. El verano en que terminé la Escuela rodamos el cortometaje durante nueve días y empezamos a mover. Funcionó muy bien, aparte de que lo protagonizase a Elena Anaya.
“Estar trabajando en el rodaje de la película Guerrilla, con Steven Soderberg, fue una experiencia inolvidable”
Pregunta obligada, ¿cómo es trabajar con una gran actriz como Elena Anaya?
Para mí desde luego fue algo increíble. Cuando escribí el guión no me podía imaginar de ninguna manera que ella lo protagonizaría. Quedamos un día y charlamos, le gustó mucho el proyecto pero tuvimos que esperar unos meses ya que se iba a rodar Van Helsing Praga y Los Angeles. Fue un placer esperar a Elena Anaya. Para mí fue un primer corto, que eso siempre es un poco locura y la verdad es que ella me apoyó mucho.
¿Cómo fue la experiencia de dirigir por primera vez?
Fue extraño, porque al principio no sabes muy bien lo que te vas a encontrar. Has estado en muchísimos rodajes, has pasado por casi todos los puestos en producción. Conoces cómo es un rodaje pero realmente no sabes lo que es un puesto de dirección. A mí me gustó mucho la experiencia, pero recuerdo que también me resultó muy estresante. Tienes que tomar muchas decisiones y la verdad es que no es nada fácil. Pone mucho de ti, sacas mucha energía para sacar adelante el proyecto y en ese sentido es fuerte pero muy gratificante. Has puesto dos años de tu vida y al verlo en pantalla de cine te hace mucha ilusión.
Tanta ilusión que volviste a hacerlo, esta vez con un documental. Castañuela 70: el teatro prohibido ¿Tanto te estresó la ficción?
(Risas) No, el tema es que hasta ahora siempre me han surgido las cosas espontáneamente, nunca ha sido por vocación. Ha sido algo que he ido disfrutando pero que ha ido surgiendo sobre la marcha. En un primer momento surgió el proyecto de Ana y Manuel, me apetecía hacerlo y tuve la suerte de poderlo hacer. Así de simple. A partir de ahí no surgió nada y me puse a trabajar en publicidad. Estuve como un año y pico en que no me planteé nada. No me apetecía contar nada hasta que recordé un trabajo sobre un proyecto que realicé en tercero de la ECAM para la asignatura Televisión y Documental. Yo desarrollé un proyecto sobre un grupo de teatro de los años setenta, que eran los precursores del teatro independiente en España. Era un historia muy rocambolesca sobre el estreno de una obra de teatro que consiguió llegar a los teatros comerciales que se la prohibieron más tarde. El proyecto gustó en su momento y año y medio después me acordé de aquello justo cuando se cumplía el treinta y cinco aniversario del estreno de esa obra y, aprovechando que se iban a reunir miembros del grupo, decidí hacerla.
¿Pensabas que ibas a ganar el Goya a mejor Corto Documental por ese trabajo?
No, la verdad es que no. Lo hice como todos los proyectos que he hecho hasta ahora. La verdad es que hemos tenido suerte hasta ahora. Las instituciones se han portado bien conmigo. Nos dieron dinero para poder hacerlo y hubo que ponerse con ello. No fueron muchas horas de grabación. Fue muy agradable.
¿Tienes algún nuevo proyecto como director?
Bueno, ahora de momento estoy escribiendo el guión de otro cortometraje y mientras sigo trabajando tanto en publicidad como en cine. Mi último trabajo en cine además ha sido como ayudante de producción en la película Guerrilla, de Stephen Soderberg, que estuvo rodando aquí en España. Fue una experiencia increíble, quizás el mejor rodaje en el que he estado en mi vida. Estuve todo el rodaje en plató al lado del director disfrutando cómo lo hacía. El equipo era una maravilla, la mejor gente de producción que he visto en mi vida. Fue también dura por haber estado rodando en montaña y teniendo que trasladas el equipo casi siempre a hombros. Pero entre el equipo se disfrutaba mucho y salíamos a cenar juntos todos los días.
¿Qué opinas de una iniciativa como la que está haciendo Cinemavip?
Muy bien, porque el cine tiene un componente de relación increíble. Es una parte fundamental que la gente se vaya conociendo y mostrando sus trabajos. Debería haber más páginas así. Poner en común nuestros conocimientos para poder seguir aprendiendo unos de otros. Eso es fundamental.
Entrevista realizada por Jorge Dantart
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Actor, guionista, presentador de un programa de radio y autor de un blog de éxito, (susolista.blogspot.com), Suso Lista es toda una celebridad en su Galicia natal. Recién seleccionado para participar en la última película de Daniel Monzón, Celda 211, Cinemavip entrevista al polifacético actor gallego.
En Galicia eres muy famoso por el personaje que interpretabas en la serie Mareas vivas. ¿Puedes contarnos un poco tu trabajo en la serie?
Bueno, lo primero que quiero es recordar al director de la serie, Emilio MacGregor, mi más sentido homenaje para él que falleció de forma repentina hace un par de meses. Fue él quién me dio esa oportunidad. Yo había aparecido ya en algunos capítulos anteriores de la serie, cuando la dirigía Antón Reixa. Realicé una entrevista para la productora en la que explicaba mi vida como marino mercante y percebeiro, que, al fin y al cabo es de lo que vivo, y me cogieron. Le estaré siempre agradecido por darme esa oportunidad. Al principio tenía poco texto, luego fue creciendo la confianza en mi mismo y también el papel.
Como actor estarás acostumbrado a acudir a muchos casting. Muchos se quejan de que este método de selección no es el más adecuado, pues no suele servir para ver la calidad interpretativa de los actores. ¿Estás de acuerdo?
Sí es cierto que basar toda una decisión en un casting es algo injusto, porque son una lotería, dependen de muchas cosas, del día que tengas, de si has dormido bien o no…. De todas formas, yo no le tengo miedo a los casting, siempre que puedo voy, siempre que me avisan, claro, porque esa es otra. Hay pruebas cerradas, que no se publicitan y están para cuatro o cinco actores que conoce el director. Creo que tendrían que ser públicos y que debería tenerse en cuenta también el currículum y la experiencia del actor y no sólo lo que se hace en unos minutos.
¿A la hora de acudir a los casting, sueles enterarte tú o tienes un representante que te informa?
Me llaman desde la productora porque ya me conocen o me busco yo la vida pero no, no tengo representante. Formo parte de la Asociación de actores gallegos y allí tenemos un catálogo que se puede consultar, aunque eso no siempre es fiable, porque la foto puede ser antigua o ser de hace un par de años…Así que, casi casi tengo que ir mendigando para buscar un casting. Pero bueno, el ser percebeiro me ayuda, porque nada de lo que veo en el mundo del cine me parece tan grave. Yo cada día me juego la vida, por eso el cine no me asusta, pero si que me gustaría que se contase conmigo para más papeles, creo que, aunque pueda parecer prepotente, que se está desaprovechando a un gran actor.
¿Cómo te enteraste del casting para Celda 211 y en que consistió la prueba?
Me llamaron de la productora, Vaca Films, ya me conocían de anteriores trabajos. En esta vida es, por supuesto, importante tener suerte pero creo que lo fundamental es el trabajo, hay que trabajarse las cosas. Para esta prueba me trabajé el texto aunque tuve poco tiempo, una semana y media, dos semanas.
Eres una persona bastante polifacética. Has trabajado como actor, guionista, escritor, haces un programa de radio semanal…. ¿en cual de esas facetas te sientes más a gusto?
Bueno, mientras tenga tiempo, me gusta hacer muchas cosas. Escribo con un compañero, que es el guionista y director del proyecto, una serie sobre dos marineros gallegos. Son episodios de 6 minutos, a ver si sale, porque creo que es una serie que se podría vender muy bien, creo que es interesante, no sólo en Galicia, sino en cualquier lugar que tenga mar. En ese sentido creo que en este mundo falta valentía, profesionalidad a la hora de atreverse a ir un paso más allá y apostar por productos nuevos. Por eso, escribiendo me encuentro muy a gusto, con ello me inhibo del mundo, pero lo mío es la interpretación. Ya desde pequeño, en casa de mi abuela, hacíamos teatro y yo siempre estaba en el escenario.
Y dentro de tu trabajo como actor, que incluye obras de teatro, serie de televisión e infinidad de cortometrajes. ¿Cuál recuerdas como la mejor experiencia profesional de tu carrera?
He tenido mucha suerte, porque nunca me he sentido a disgusto actuando, jamás. Pero quizás mi mejor experiencia haya sido en Mareas vivas, porque era un equipo excepcional con el que me encontraba muy a gusto y con muchos de ellos todavía mantengo amistad. En los rodajes no había nervios, yo actuaba con naturalidad. Además tuve la oportunidad de trabajar con Frank Braña, que es un mito de la interpretación para mí. Y con Javier y Kiko Prada…siempre han sido buenas experiencias.
Escribes un blog que tiene bastante éxito. ¿Qué te aporta y que cosas te gustan contar en él?
Todo lo que escribo ahí es bastante surrealista, en realidad nunca se de lo que voy a escribir hasta que me siento y empiezo. Al principio quería hablar de temas del alma, más importantes, pero poco a poco lo que voy haciendo es contar historias que conozco, hechos concretos a los que luego añado cosas, fabulando. Muchas veces yo mismo me sorprendo del resultado. Veo a personas, personajes de los que cuento su vida o como podría ser esa vida. Los hay patéticos, amables, locos, huraños…el tipo de personas que puedan existir en cualquier pueblo de mar.
Ya para terminar, querría que nos hablases de tus próximos proyectos profesionales.
Bueno, lo más inmediato que tengo es el rodaje de Celda 211 que se desarrollará de septiembre a octubre. Me han elegido aunque todavía no saben que papel voy a interpretar, están ubicándome. Y luego sigo con mis otros proyectos, seguimos escribiendo la serie. Vamos a grabar los capítulos e intentaremos presentarlos y venderlos, son un diamante en bruto. Eso, al final, es una cosa que tiene que salir adelante.
Entrevista realizada por Rosa Cabrera
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