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¿Cómo he llegado a esto?

profesiones, expertos

DESCRIPCIÓN COMUNIDAD

Espacio dónde entrevistamos a diferentes profesionales y expertos del sector audiovisual. Averigua cuáles han sido los pasos que han dado y qué consejos pueden darnos para seguir su misma trayectoria.

ENTREVISTA REBECA COBOS

Publicado el 06/08/2008, por laurika
Imagen  de laurika

Imagen Rebeca Cobos de laurika

“La constancia es fundamental”

Actriz desde muy pequeña, es ahora mismo una de las actuales promesas del cine y la televisión en España. Acaba de rodar la tv-movie “Fago” y en cine destacan sus papeles en películas como “El juego de Arcivel” o “No digas nada”. En televisión, se dio a conocer al público en la serie “Compañeros”, pero sus últimos trabajos han sido en “La Dársena de Poniente”, “Hospital central” o “Sin tetas no hay paraíso”.

¿Cómo has llegado a esto?

Yo empecé estudiando ballet clásico en el Conservatorio y di clases con Víctor Ullate. Desde siempre supe que esa era mi vocación. El problema vino al cumplir catorce años, cuando tuve una lesión en el cuadriceps que me iba a imposibilitar bailar. Yo era una niña hiperactiva y no quería dejar de hacer cosas.

¿Cómo fue la experiencia de haber estudiado con Víctor Ullate?

Yo empecé con Víctor cuando salí del Conservatorio. Aprendí muchísimo de él, pero sobre todo, yo destacaría el haber aprendido lo importancia de ser constante en el baile. Aprendí que si realmente quieres alcanzar una meta, tienes que trabajártela muy duramente y a diario. De hecho yo, aparte de haberme dedicado a esto en cuerpo y alma, también he estudiado la carrera de Historia. Todo eso ha sido gracias a la constancia. También he sido siempre una chica muy activa. Me gusta aprender todo lo que puedo, me gusta el piano, tengo muchas inquietudes.

¿Cuáles fueron tus actividades a partir de la lesión?

Bueno, al principio, comencé a apuntarme a algunos cursos de teatro que conocí a raíz de los padres de una amiga mía, ya que eran actores de doblaje y conocían el medio. Cuando empecé a asistir a estos cursos comencé a planteármelo todo con un poco más de seriedad, y le comenté a mi padre la posibilidad de asistir a castings. Quería saber si valía o no valía. Mi padre vio la confianza que tenía en mi misma y en las posibilidades que me dio un listado de agencias, de representantes y cosas así. Todo esto fue hace doce años. En aquel momento había muchos menos niños que se dedicaban a la interpretación y los padres muchas veces eran cuestionados por ayudar a sus hijos a entrar en la profesión.

¿Cuál fue la reacción de tus padres?

Mi padre decidió jugar a mi favor, no sé si para bien o para mal, pero gracias a él estoy dedicándome a esto. Mi madre, por su parte, también estaba de acuerdo ya que le habría gustado ser bailarina y no pudo... quizás algo de vocación frustrada. Por eso tenía mucho miedo de cortarme las alas como se las cortaron a ella, entonces, al verme con tantas ganas pensó que debía tener la oportunidad de intentarlo y que se me pasaría en los primeros castings, al darme quizás alguna negativa. De hecho, no me cogieron en los tres primeros castings.

¿Y se te pasó?

En absoluto. Hice exactamente cincuenta y cuatro casting.

¿Cuál era tu motor para continuar?

Yo siempre me quedaba en la final, pero nunca llegaba a ser elegida. Eso también ocurre mucho. Recuerdo que siempre me decían algo así como “no, está entre tú y otra chica...” y al final siempre elegían la otra opción. Aún así, al final todo comenzó a surgir. Llevo catorce años trabajando y haciéndolo como actriz. Afortunadamente no he tenido que trabajar hasta ahora en otra cosa, aunque tampoco pasaría nada. De todas maneras, en aquél momento recuerdo que llegué a estar hasta en diez agencias. Me llamaban generalmente, en un principio, para publicidad, como modelo adolescente.

¿Qué trabajos hacías en aquella etapa de publicidad?

Un poco de todo, anuncios para maquillajes, moda para adolescentes, también una campaña como bailarina. Así, mientras me iban saliendo estos trabajos podía permitirme el lujo de seguir presentándome a todos los casting que te he comentado antes.

Y entonces llegó el primer trabajo en ficción...

En efecto, tras esa época realizando publicidad por fin dejé de ser la finalista y me salió un pequeño papel para la serie de televisión de Antena 3, “Menudo es mi padre”. A partir de ahí fui desencadenando trabajos y acabé llegando a la serie “Compañeros”.

¿Qué supuso para ti entrar en una serie de televisión como “Compañeros”, con todo el éxito que tenía en aquél momento?

Fue muy duro. Fue a raíz de esa serie cuando me di cuenta del peligro que tiene el hecho de entrar a trabajar en televisión tan joven en una serie de tanto éxito. Pese a que agradezco el hecho de que mis padres me apoyasen, no me parece lo más apropiado. Porque la fama en televisión es muy peligrosa si no tienes muy claras las ideas. Fue una época en la que, de un día para otro, me convertí en una cara muy popular y llegó un punto en el que casi no podía salir de casa.

¿Cómo te afectó la fama?

La fama afecta tanto al tenerla como al dejar de tenerla, y eso es lo que me ocurrió en “Compañeros”, que de no poder salir a que nadie te reconozca. En un adolescente es un cambio muy difícil. Yo noté el peso de “Compañeros”. Esa serie te abría muchas puertas, pero también te las cerraba. Lo llevé bastante bien. Intenté tener los pies en el suelo en todo momento.

¿Crees que todo eso puede llegar a inmiscuirse en tu trabajo?

A mí, afortunadamente, no me ha pasado. También tuve la suerte de no ser protagonista. Estuve a punto de serlo, pero me quedé en un papel secundario. Eso me vino bien para poder continuar con mis estudios y también me hizo llevar una vida normal paralela al trabajo, que me hizo saber diferenciar lo uno de lo otro.

¿Qué diferencias encuentras entre el formato televisivo y el cinematográfico?

Cada vez noto menos diferencia, porque ahora mismo muchas series se ruedan con una cámara o dos y en los rodajes cinematográficos se está empezando a rodar con dos en vez de con una. Al principio, en algunas películas, tenía una o dos semanas de ensayos, ahora cada vez tengo menos días de ensayo, algo que es muy parecido a la televisión. Ahora acabo de terminar una película para televisión, “Fago”, que se ha rodado a un ritmo muy similar al de las series de televisión que se emiten actualmente.

¿Cuál es tu experiencia en teatro?

He hecho tres obras. Ahora hace años que no hago, por el trabajo en cine y televisión. De las tres destacaría “Fulgor y muerte de Joaquín Murita”, de Pablo Neruda, con la que ganamos un premio de la Comunidad de Madrid e hicimos gira. Yo he estado a punto muchas veces de hacer teatro, pero me ha ocurrido lo mismo que en televisión, que he sido finalista muchas veces.

De tus trabajos en cine cuál destacarías.

En cine destacaría “El juego de Arcivel”, dirigida por Alberto Lecchi, que es una coproducción con Argentina y otros países. En el reparto éramos ocho actores, siete hombres y yo, que hacía de la hija de Darío Grandinetti. Donde tuve la oportunidad de trabajar al lado de Juan Echanove, Juan Diego y Vladimir Cruz, entre otros. En esa película aprendí muchísimo y tengo que agradecer a Darío Grandinetti el apoyo que me dio durante todo el proceso. Fue uno de los mejores compañeros con los que me he topado y que me dijo una de las frases que más me han servido para entender la importancia del compañerismo delante de la pantalla: “Si yo estoy que te cagas y vos estás como el orto, la película es una mierda”. Nunca me han dado réplicas así. Esto me hizo aprender a ser generosa con mis compañeros. Toda la película fue un regalo.

¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando?

Que antes de decidirlo, se ponga a prueba. Si cree que puede seguir levantándose cada vez que se caiga, que lo siga intentando, porque es una profesión muy difícil pero maravillosa.

Imagen Jorge de laurika



Entrevista realizada por Jorge Dantart


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ENTREVISTA DULCINEA JUÁREZ

Publicado el 04/08/2008, por laurika
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Imagen Dulcines Juárez de laurika

“Me formé en la profesión trabajando”

Dulcinea Juárez, actriz y cantante. Protagonista del musical “La Bella y la Bestia”, ha coprotagonizado recientemente la obra “Los Productores”, junto a Santiago Segura y José Mota. En televisión la hemos visto en “Aída”, “Matrimonio con hijos”, “Tirando a dar” y “Cuéntame”. Nos relata sus comienzos, lo bueno y lo malo de esta profesión.

¿Cómo has llegado a esto?

Bueno, yo vengo de la música. Mi pasión, desde muy pequeña, siempre ha sido la música. Empecé en el Conservatorio y paralelamente intentaba aprender cada vez más haciendo un poco de todo, incluso entré en un grupo de rock “Soundmaker” y en otro donde cantaba tanto “gospel” como “renacimiento”, por lo que digamos que abarqué un poco todo lo que a música se refiere, pero aún no me había planteado el hecho de dedicarme a la interpretación. Entonces llegó el momento en que terminé la Selectividad y tenía que elegir la carrera que quería estudiar. Ninguna me apetecía demasiado y comencé a presentarme a castings.

¿Cuál fue el que más te influyó posteriormente?

Pues fue un casting que se hacía para cantar en Port Aventura, que estaba bastante cerca de donde yo vivía. Me cogieron para hacer de la cantante del Saloon y comencé a trabajar allí. Al principio me lo planteé como un trabajo de verano y posponer un poco la decisión de qué carrera estudiar.

¿Qué tal la experiencia?

Muy bien, ya que era la cantante principal, la que llevaba el peso del espectáculo. Así que me dio la oportunidad de ser también actriz además de cantante, que es lo que había sido siempre hasta entonces. Tuve que aprender a contrarreloj sobre el escenario, tanto a hablar de cara al público, como a moverme sobre el escenario con zapatos de tacón. Fue un descubrimiento para mí conocer mis posibilidades. Además, realizábamos ocho pases diarios de media hora de duración, donde había que improvisar con el público. Aprendí mucho ya que para un actor es un entrenamiento muy duro, pero que luego da sus frutos. Trabajé con gente muy especial de todas las ramas, tanto actores, como bailarines e incluso acróbatas. También me sirvió para darme cuenta de que, aparte de lo aprendido durante mi etapa en el conservatorio, que era algo más dirigido hacia el canto, tenía muchas posibilidades para actuar, así que decidí seguir probando y me dirigí a Madrid para realizar un casting para un musical.

“La Bella y la Bestia”...

En efecto, y además fueron mis compañeros de Port Aventura los que me dijeron que se estaban realizando las pruebas para un musical de esa envergadura, no me lo pensé dos veces y decidí presentarme. La verdad es que supuso una grandísima sorpresa el hecho de que me cogieran para el papel.

¿No te habías presentado anteriormente a ningún casting de musical?

No, por eso me sorprendió muchísimo. Fue pasar directamente de ser la cantante de Port Aventura, cantando con y para el público y presentar a las bailarinas de Can-can, a protagonizar “La Bella y la Bestia” por todo lo alto. Para mi fue algo muy bestial. El hecho de que me cogieran fue para mí una tabla de salvación porque yo ya veía que mi deseo era dedicarme a la música y cada día que pasaba me gustaba mucho más.

¿Fue ahí cuando te diste cuenta de que esto es una profesión?

Claro. Viajé para Madrid y comencé enseguida los ensayos. Así que me formé en la profesión trabajando.

Antes de la “La Bella y la Bestia”, ¿cuál es ese primer recuerdo ante un gran público?

No tengo recuerdo de la primera vez, porque yo empecé a los cuatro años, aunque sólo musicalmente. Recuerdo más el hecho de haber pasado muchos nervios, sobre todo si tenía que hacer algún solo, pero no una función en especial. En particular, recuerdo con mucho cariño una coreografía en que hacía de Geisha, así como un concierto con la orquesta Ciudad de Barcelona, donde hicimos escenas de “Fausto” muy bonitas.

¿Cómo fue esa primera representación de “La Bella y la Bestia”?

Lo recuerdo con mucho cariño. Me sentí como si tuviera diez años en vez de veintidós. Yo ya había cantado en público con grandes artistas y en grandes escenarios. En Alemania y en Italia. Estaba acostumbrada al escenario y al público. Lo nuevo para mí fue hacer algo que abarcaba tanto música como interpretación. Fue maravilloso.

¿Lo compaginabas con algún tipo de formación?

Al principio no. Luego más tarde intenté compaginar mi trabajo con mi formación, pero acababa de llegar a Madrid, tenía veintidós años y todo aquello era un mundo para mí. Estaba totalmente alelada y no tenía mucho tiempo para recibir clases. Quizás más tarde, cuando bajas un poco del cielo y empiezas a tener los pies en el suelo y a darte cuenta de la dura realidad, eres consciente de no haberte movido lo suficiente.

¿Crees que deberías haber tenido los pies en el suelo mucho antes?

Tampoco me lo había planteado, ya que todo fue demasiado rápido. Había pensado que todo era jauja, que ya estaba todo hecho. Pensaba que si me habían cogido a la primera en “La Bella y la Bestia” seguiría siendo siempre así, pero luego te das cuenta de que no. Te haces una idea muy feliz de la profesión, sobre todo si empiezas muy jovencito y no vienes de una academia.

¿Te diste cuenta entonces de la dificultad de la profesión?

Yo ya sabía que la música era muy difícil, porque era lo que llevaba haciendo desde muy pequeña, pero no que el mundo de la interpretación era igual de duro. No conocía ese mundo y me di de golpe con la dura realidad. Me pasé muchísimo tiempo haciendo muchas pruebas y no salía nada. Pasé una época muy mala en la que estuve bastante deprimida. Iba consiguiendo trabajo de forma muy puntual, pero nada muy seguro. La verdad es que estaba demasiado mal acostumbrada. No había catado nunca lo malo. Me quedé muy sorprendida y me desperté del sueño. Despertar del sueño fue como una bofetada de realidad en la cara.

¿Te ha servido esa bofetada?

Bastante, la verdad es que mucho. Primero para probar mi fortaleza, porque ésta es una profesión para gente psicológicamente fuerte. Fue una prueba de fuego que me vino muy bien porque a veces estar abajo también es bueno ya que, en esos momentos, lo único que puedes es subir hacia arriba. He aprendido a saber tener siempre los pies en el suelo y a ser positiva.

¿El que la sigue la consigue?

Si la sigues mucho, siempre te cae algo, por eso no hay que parar de trabajar, ya que, por mucha suerte que tengas, la suerte se puede acabar, sin embargo el trabajo no. El trabajo siempre va a estar ahí respaldándote. También hay que estar siempre preocupándose por la formación y, sobre todo, no hacer que toda tu vida gire en torno a esta profesión. Esta profesión es maravillosa pero tiene que haber muchas más cosas. Hay personas que sólo saben hablar de esta profesión. Hay que canalizar toda la información de la profesión, todas las experiencias, incluso las negativas, para sacar algo positivo de ellas.

¿Fue difícil para ti la incorporación al mundo televisivo?

Fue un poco complicado, porque no tenía representante. Pero al final me acabaron llamando para hacer un par de episódicos para “El Comisario” y la serie “Tirando a dar”, más tarde para otro capítulo de “Matrimonio con hijos”. Todo esto me llevó al teatro nuevamente para realizar “Los Productores”, con Santiago Segura Y José Mota, que tuvo muy buena acogida y fue un trabajo también muy mediático, estuve toda la temporada.

¿Qué diferencias encuentras entre el formato televisivo y el teatro?

En televisión haces tu trabajo y te vas, es todo muy rápido. Conseguí un personaje fijo en “Planta 25” cuando comencé con “Los Productores”. Los personajes fijos tienen más tiempo para ser trabajados, así como en el teatro. La diferencia más notable es que en el teatro es donde se ve realmente a un buen actor o una buena actriz, ya que no tienen alrededor ningún artificio que les ayude a realizar su trabajo. Sin embargo, en televisión es todo muy frío, aunque acabas acostumbrándote, tampoco sabes hacia donde va del todo el personaje. En teatro sabes el tiempo, la progresión del personaje, tienes al público frente a ti, sus reacciones. Cada día puedes probar cosas nuevas en teatro. En televisión si lo haces bien a la primera toma, no se hace más y quizás te quede la espina de poder haberlo hecho mucho mejor.

¿Qué le dirías a alguien que quiere dedicarse a esto?

Que se forme, pero sabiendo que tras la escuela hay un mundo muy difícil. La profesión se idealiza mucho en las escuelas. Por eso, hay que tener siempre los pies en el suelo. Una persona que quiera ser actriz tiene que tener unas ganas enormes de expresarse, mucha curiosidad por la condición humana y ser una persona con una fortaleza emocional y física para poder aguantar.

Imagen Jorge de laurika



Entrevista realizada por Jorge Dantart


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ENTREVISTA CLAUDIA MOLINA

Publicado el 30/07/2008, por laurika
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Imagen Claudia Molina de laurika

“Desde niña tuve muy claro que quería ser artista”

Claudia Molina, actriz. Ha trabajado desde los nueve años de edad. Debutó en el cine con la película “Una piraña en el bidé” y desde entonces no ha parado. Películas como “La Moños” o “No digas nada” y series de televisión como “Ana y los siete” o “La que se avecina”

¿Cómo has llegado a esto?

Yo era la típica niña, que cantaba, bailaba y hacía de todo en casa. Era, digamos, el “monito” de la familia. Yo cantaba y bailaba todo el rato. La verdad es que me encantaba. Además era muy fan de Marisol y no paraba de ver sus películas a todas horas. En mi casa apoyaban mucho la pasión que le ponía. Yo tenía muy claro que quería ser artista. Un verano, mis padres, ya cansados de estar escuchando todo el día el hecho de que quería ser artista, decidieron por fin llevarme a una agencia de modelos. A raíz de contactar con esta agencia fue cuando comencé a realizar pruebas.

¿Cuál fue tu primera prueba?

Mi primera prueba fue para "Quesos El Caserío". Además, fue llegar y besar el santo, porque me eligieron. Recuerdo que pensé: “¡¡Dios mío, pero qué fácil es esto!!” Poco después me di cuenta de que no es todo tan fácil, pero por lo menos, en mi caso, el comienzo fue muy, muy bueno.

¿Cuándo fuiste consciente de que la interpretación es una profesión?

Yo siempre he sido consciente de que era mi trabajo, que es una profesión, pero quizás, cuando más lo noté fue al entrar a trabajar en la serie “Ana y los siete”. Ahí fue cuando me di cuenta de que me quería dedicar siempre a la interpretación, no sólo por la repercusión mediática que tuvo la serie, sino por la sensación que era poder trabajar de continuo en lo que más te gusta. A partir de entonces lo considero absolutamente mi trabajo, porque quizás, con anterioridad, fuese también un juego para mí siendo tan pequeña.

¿Cuál fue tu formación antes de empezar a trabajar profesionalmente?

Tuve muy poca formación académica. Recuerdo un par de cursos, pero casi toda mi formación son clases de baile y clases de canto. Más tarde llegué a Madrid y no había dado clases de interpretación.

¿Cuáles fueron tus primeros papeles?

Tras la etapa en publicidad los primeros trabajos fueron casi todos cinematográficos. Debuté con “Una piraña en el bidé”, dirigida por Carlos Pastor Moreno y José Picazo, a la edad de nueve años y después hice “La Moños”, dirigida por Mireia Ríos. También hice una serie de televisión que se llamaba “Calle nueva”

¿Cómo te adaptaste al formato cinematográfico siendo tan pequeña?

Yo recuerdo que en mi primera película estaba encantada, que todos me trataban como su niña bonita y me apoyaban mucho durante el proceso del rodaje. Fueron unos meses de mi vida maravillosos. Yo venía de la publicidad, que era algo más frío y rápido. En una película el ambiente es mucho más cálido. Es cierto que podía resultar un trabajo un poco más pesado por los momentos de parón que hay en un rodaje, pero bueno, yo estaba bien acompañada y, al ser muy niña, me arroparon muchísimo. Jugaba, rodaba y estudiaba.

¿Has realizado teatro alguna vez?

No, es una espinita clavada que tengo y que me encantaría poder realizar, pero casi todos mis trabajos han sido audiovisuales.

¿Tienes más tendencia por la comedia o por el drama?

La verdad es que me gustan todos los géneros, no tengo especial predilección por ninguno de ellos. Me gusta hacer de todo. Quizás ahora estaría mucho más cómoda con la comedia, también porque acabo de terminar la serie “Planta 25”, que es un tragedia total. Quizás ahora tenga esa necesidad de hacer comedia. Pero yo creo que me adaptaría muy bien tanto si el papel requiere algo de melodrama como de vis cómica.

Aparte de muchas películas y series de televisión, también has participado en el mundo del cortometraje, nada más y nada menos que de la mano de José Luis Cuerda.

Sí, claro, fue con el cortometraje “Primer Amor”. Yo era muy pequeña y no era del todo consciente de quién dirigía aquél proyecto. Recuerdo que leí el guión y me gustó muchísimo. Fue un rodaje muy especial y tengo muy buenos recuerdos. Era algo que me apetecía hacer y lo disfruté mucho. La verdad es que si lo hiciese ahora lo aprovecharía muchísimo más, ya que al tener un punto de vista distinto del que tengo ahora, me planteé el personaje de una manera determinada, que lógicamente no tenía nada que ver con la visión de José Luis. Al final, acabé haciendo lo que él me dijo y tengo que reconocer que, aunque en el momento no me quedé satisfecha con mi trabajo, mucho tiempo después he visto el corto y me gusta mucho el resultado.

¿Qué técnicas interpretativas utilizas para trabajar un personaje tanto en cine como en televisión?

Cuando llevas dos meses en una serie de televisión acabas haciéndote con el personaje. Sin embargo, al principio, no sabes muy bien si el personaje va a ir por un lado o por otro e intentas experimentar diferentes registros. No te sabría decir el tiempo exacto en el que logras darle vida al personaje, pero llega un momento en que ya vas dándole forma a sus expresiones, sus matices, cómo se mueve, cómo habla. En definitiva, tienes que trabajar mucho más allá de un guión inicial.

¿Qué opinas de una iniciativa como la que propone Cinemavip?

Me parece una idea muy original que nos acerca a todos un poquito más. Es algo que puede llegar a ser muy útil para los que nos dedicamos a esto. Ojalá hubiese más iniciativas así.

¿Qué le dirías a alguien que quiere empezar a dedicarse a la interpretación?

Le diría que es fundamental que le guste mucho. Es una profesión maravillosa que tiene recompensas, pero también muy dura. Hay muchos meses con parones, sin trabajo. También le diría que se preparase todo lo que pueda. Yo, por ejemplo, aprovecho los parones entre temporada y temporada de las series para hacer algún curso y seguir aprendiendo. Yo creo que prepararse es fundamental, porque yo he trabajado mucho desde muy pequeña pero aún así tengo la sensación de que me quedan muchas cosas por aprender para poder mejorar. Lo ideal es prepararse al máximo, con muchas ganas y mucha ilusión y también ser consciente de que te vas a pegar algún batacazo.

Entrevista realizada por Jorge Dantart

Imagen Jorge de laurika


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ENTREVISTA LILIAN CARO

Publicado el 23/04/2008, por laurika
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Imagen Lilian Caro de laurika

Me lo he currado mucho

Lilian Caro , actriz, acaba de terminar de grabar la serie de canal Cuatro Matrimonio con Hijos, aunque en televisión ya fue muy conocida por su papel en la serie de Tele 5, Los ochenta. Nos cuenta cómo fueron sus comienzos mientras terminaba de rodar la última película de Fernando Colomo, donde también ha participado.

¿Cómo has llegado hasta aquí?

Bueno pues yo creo que siempre he querido ser actriz. Siempre era la que hacía los shows en clase, los espectáculos de final de curso, hice danza, actuaba en pequeñas obras de teatro, etc… Por eso yo creo que desde siempre ha sido esto lo que he querido hacer.

¿Cuál fue tu primer paso importante en tu formación?

Me fui a una escuela de Málaga, porque tenía dieciocho años y mis padres pensaban que aún era demasiado joven como para irme sola a Madrid. Así que comencé en esa escuela donde había muy poquita gente. Estuve desde el 89 hasta el 92. Era una época en que estaba todo el día en el escenario. Algo que hacía paulativamente pero sin forzar.

¿Qué es lo que más valoras de tu paso por la escuela de Málaga?

Éramos muy pocos en una clase donde había mucho talento. Al ser muy pocos estábamos también en los montajes de otros cursos, así que no parábamos realmente de hacer cosas. Además mi clase era considerada. Hacíamos nuestra propia escenografía o vestuario. Yo tengo recuerdos muy bonitos de estar continuamente en los pasillos enormes de la escuela de Málaga a construir las escenografías, a ensayar… Nos podíamos tirar hasta las doce de la noche disfrutando con lo que hacíamos. Yo no recuerdo nunca haber sido más feliz.

¿Qué tal el profesorado en la escuela de Málaga?

Una de las cosas más buenas de la escuela de Málaga era que cada profesor era de un palo diferente, lo cual no se trabajaba solamente un métido, aparte de los métodos que estudiabas con relación al teatro y a la interpretación. Cada uno venía de una escuela diferente con experiencias muy distintas. El resultado era que en vez de conocer un solo método en exceso, sabías un poco de todos. Aprendías a ser rápida.

¿Te ha servido para el futuro?

Claro, por ejemplo cuando llegué a Madrid e iba a los casting. Yo no tenía casi experiencia y salía de los casting y nunca me cogían, pero sí que me decían que estaba preparada y yo creo que esa enseñanza me dio una buena base.

¿Son difíciles los casting?

Muy difíciles porque tienen que darse muchos factores. Empezando por el director de casting, ya que tienen que coincidir un físico, unas características, que le gustes…

¿Cómo fue el salto a Madrid a nivel personal?

No me quedaba otra, yo estaba en Málaga y no había casi oferta. No había casi televisión, quizás alguna serie en Canal Sur. La verdad es que no conseguía trabajo y me vine a Madrid. Al principio vienes sin conocer a nadie, por lo que resulta mucho más difícil. Pensaba que los años de Málaga me sirvieron mucho a nivel formativo pero no conocía a nadie. La dinámica en Madrid era, además, a nivel profesional y, para eso, nadie me había preparado.

¿Son duros los comienzos?

Estuve trabajando de casi de todo: de azafata en aeropuerto, donde me levantaba a las cinco de la mañana volvía a las cuatro y media, comía y me iba a un curso de teatro, también estuve en una entidad bancaria, etc... Así me pasé bastante tiempo y la verdad es que fue muy duro.

¿Cuándo llegó el primer trabajo en Madrid?

Mientras estaba de azafata surgió un casting para una obra de teatro y me cogieron, era un papel muy pequeño, pero gracias a esa obra pude estar durante cinco o seis años trabajando en teatro. Recuerdo que también durante esa época hice algún corto.

¿Estuviste mucho tiempo en teatro?

En esa época, te estoy hablando de hace como cinco o seis años, había agencias de publicidad que a mucha gente le ayudaron. Yo pensaba que tenía que hacer quizás algo de publicidad para poder darme a conocer, pero también es cierto que con la publicidad hay mucha gente que se ha quemado, deforma un poco la interpretación, te la exagera, no me gusta. Así que estuve trabajando en teatro con Yllana, en la obra Las rarezas del pene, donde aprendí mucho. Estaba esperando la oportunidad para poder trabajar en televisión ya que a excepción de mi trabajo con Yllana se cobraba muy poco. Era muy difícil sobrevivir. Yo me considero una buena trabajadora, con buenas críticas y veía que era muy complicado. Así que ya no podía más y me acabé presentando a castings de publicidad.

Y ahí es donde conociste a Fernando Colomo

Efectivamente, y eso fue un poco la llave de todo. Trabajé con él en publicidad. Al principio hice la prueba y me dijo que le había gustado mucho y que me llamaría. Yo tampoco me lo tomé muy en serio ya que en la mayoría de las pruebas que había hecho me solían decir que les había gustado mucho y luego no me llamaban. Recuerdo que un día estaba echándome una siesta y me llamaron de Boca a Boca, para la serie de televisión Los ochenta que dirigía Fernando Colomo. Era increíble, de no haber hecho nada me llamaban para una serie de televisión de esa envergadura y en un papel secundario. Fue algo extraordinario.

“Es al cabo de muchos años trabajando en esto cuando realmente me he dado cuenta de que cada campo tiene su propia técnica”

Continuaste trabajando con él en cine.

Sí. Me llamó para sus siguientes dos películas, “El próximo oriente” y “Rivales” que acaba de rodar. Eran papeles muy pequeñitos pero un lujo poder trabajar así. Es un director que te comprende mucho, con mucha paciencia, muy cercano.

Tras el teatro, ¿Te gustaron las experiencias cinematográficas y televisivas?

Yo, afortunadamente, he trabajado con muchos actores tanto de teatro, como de televisión y también de cine. Al cabo de los años que llevo trabajando en esto me he acabado dando cuenta de que cada campo tiene su técnica. Quizás para la televisión, aunque yo pensaba que no, es bueno haber hecho teatro. En el teatro te acostumbras a matizar, a manejar mucho las intenciones. La televisión va mucho más rápido y toda la preparación del teatro te sirve como recurso para solucionar situaciones de una manera mucho más rápida.

¿Talento o trabajo?

Yo me considero más trabajadora que talentosa. El talento evidentemente es importante a la hora de dedicarse a una profesión más dura, pero no se puede demostrar si no es a través de mucho trabajo. Se debe soñar pero no puedes perder la realidad de las cosas.

Acabas de terminar la serie de Cuatro, Matrimonio con hijos, ¿cuáles son tus próximos proyectos, una nueva temporada?

La serie ha terminado de momento. Cada uno de los integrantes está metido en otros proyectos. Ahora he realizado algunos capítulos para otras series de televisión como Hermanos y detectives y también para la serie Cuenta atrás, de canal Cuatro, y el rodaje de Rivales, la última película de Fernando Colomo, donde me ha dado un personaje pequeño, pero con el que puedo hacer cosas muy interesantes porque me conoce muy bien.

Una vez que se está consiguiendo el objetivo, ¿merece la pena todo el trabajo realizado?

Sí, porque la verdad es que a mí me han dado buenas oportunidades, pero si te soy sincera durante muchos años me lo he currado mucho. Muchas horas que están dando sus frutos y eso es una satisfacción. Evidentemente cuando lo pasas mal aprendes, pero sería idóneo poder aprender disfrutando.

¿Qué opinas de una iniciativa como la que propone Cinemavip?

Es como abrir una ventana, que entre el aire y te mueva todo. Que nos podamos relacionar los de la profesión es maravilloso para poder saber si hay que tirar por aquí o no. Yo, para empezar considero que estoy empezando y me parece una propuesta genial.

¿Qué le dirías a alguien que está empezando?

Que si realmente es su ilusión, su vida, que luche por ello. Todo en la vida es lucha. Yo, por mi parte mi ilusión es ésta y prefiero que mi lucha sea esta.

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Entrevista realizada por Jorge Dantart


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ENTREVISTA ANA OTERO

Publicado el 09/04/2008, por laurika
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Imagen Ana Otero de laurika

Una buena formación actoral garantiza un buen resultado

Ana Otero, nacida en Valladolid es una de las actrices más conocidas de nuestro país. Si participación tanto en televisión, cine y televisión, ha sido muy reconocida. Actualmente protagoniza la serie de televisión española “Amar en tiempos revueltos”

¿Cómo has llegado hasta aquí?

Hombre, yo creo que todo esto siempre empieza de manera muy vocacional, eres un niña, muy pequeña y no te planteas realmente así las cosas.

¿Cuándo empezaste?

Pues yo creo que a los tres años, edad en la que comencé a leer. No paraba de devorar historias, me encantaba también escribir y todo lo que rodeaba a los personajes, la verdad es que fue muy pronto.

¿Cuándo interpretaste a tu primer personaje?

Tendría ocho años y fue en la típica creación colectiva del colegio. La verdad es que tuve una sensación muy especial. Me sentía muy poderosa, esa sensación de estar actuando delante de tanta gente, que te escuchan y que les interesa lo que estás haciendo. También fue un sentimiento de fascinación. Eso era lo hermoso.

¿Te fascinó también el hecho de sentir la reacción inmediata del público?

Pues la verdad es que no fue lo que más me fascinó. Fue más el durante que el propio objetivo. Fue también un adoquín perfecto para ese camino que luego continuó hasta el día de hoy. Lo importante para mí no es ir constantemente en busca de un resultado, sino garantizarse un buen proceso. Una buena narración natural garantiza un buen resultado, más allá del talento. El cómo llegas a ese resultado es lo realmente importante.

Con buena formación…

Claro, una buena formación actoral garantiza un buen resultado. Más allá del talento, lo realmente relevante es el durante y lo que sucede en el durante.

Y saber disfrutar el durante…

Claro, eso es muy importante, pero es como todo en la vida, es como el concepto del éxito o como ocurre muchas veces hasta con el conceptos de los personajes.

¿Qué tipo de personajes prefieres interpretar?

Para muchos actores, hay personajes y personajes. Yo, por mi parte, creo que nunca hay un mal personaje. No hay personajes peores que otro, eso depende de quién y cómo lo interpretan. Hombre evidentemente hay algo insoslayable como por ejemplo la diferencia entre decir sólo un frase y ser el protagonista absoluto de toda una historia, pero, dentro de una normalidad, hay personajes que aparentemente son anodinos, pero luego si son interpretados por personas con mucho talento y capacidad de transmisión, merecen mucho la pena.

¿Cuál fue tu primera experiencia “seria” de formación?

Sin que pueda resultar muy pedante, la verdad es que mi primera toma de conciencia “seria” sobre esto fue cuando empecé a leer. Cuando disfrutas con una historia, cuando descubres a unos personajes en su mundo. Yo entiendo que mi primer paso formativo para poder llegar a una escuela parte del hecho de que leí mucho y no leía desde el mero hecho de leer sino que le daba lecturas a la lectura. A partir de ahí todo fue rodando. Entré en contacto con una pequeña compañía de Valladolid. Más tarde pasé a estudiar durante cuatro años en la Escuela de Arte Dramático de Valladolid y de ahí me fui a Barcelona a completar mis estudios para finalmente llegar a formar parte de la diáspora de actores que vienen a trabajar a Madrid.

“Es importante darle lenguaje a todo aquello que sabías intuitivamente que había dentro de ti”

¿Qué destacarías de tu paso por la Escuela de Valladolid?

El recuerdo de un aprendizaje constante. La absoluta consciencia de que aquello era muy importante para mí. Y sentir cómo crecías. Notar esa vocación. Darle lenguaje a todo aquello que tú intuitivamente sabías que habitaba dentro de ti. Lo que es una improvisación, lo que es el trabajo. Realizar trabajos de interpretación que te ayudan a elaborar un personaje.

Una vez en Madrid, ¿cómo te debatiste entre lo que es la ilusión y la, a veces, cruda realidad?

No lo viví como algo crudo. Realmente lo era y lo es, y posiblemente lo será siempre. Hay mucha demanda, poca oferta y mucha gente preparada. El talento no es lo que más cuenta en la bonanza de la carrera del actor, cuentan también otras muchas cosas que son muy aleatorias, circunstanciales y muy colaterales, que al final no las maneja uno sino quizás un director de casting que maneja un gran número de cosas a su vez. Partiendo de ahí mi recuerdo no es nada traumático. Yo elegí venirme a Madrid desde la libertad y desde el absoluto convencimiento de que esto es lo mejor que podía hacer. A la vez que eso me interesaban otras muchas cosas como escribir , la poesía, incluso pensé en dedicarme a la psicología. Entonces era algo gozoso porque era algo que yo elegía. Es muy difícil ser actor cuando uno viene de provincias, sin ningún vínculo con el medio. Ya solo el hecho de poder elegir era algo maravilloso. Más tarde el proceso era no parar ni un momento, estar moviéndome constantemente de aquí para allá, es decir, lo habitual.

Al final el esfuerzo por fin se vio recompensado.

Sí, no llegaba al año de estar aquí conseguí un papel en teatro en la compañía de Alcorcón interpretando a un personaje maravilloso, inocente y virginal. A partir de esa obra todo fue desarrollándose poco a poco.

¿Te costó mucho adaptarte al mundo televisivo cuando llegaste a la serie de televisión Todos los hombres sois iguales?

Me costó mucho a nivel personal. Más que nada porque todo te es nuevo y todo te es ajeno. Yo estaba preparada para asumir la responsabilidad y esa generosidad de haber conseguido un personaje protagónico en una serie. Para lo que no estaba preparada era para todo lo demás, que la gente te aborde, fotógrafos en tu puerta, etc… Piensa que en aquél momento todo aquello no estaba muy relacionado con la profesión de actriz, ahora ya sí, ahora todo está más mediatizado. Me descolocó un poco, pero a nivel interno mío conseguí centrarme en el personaje.

¿Y en cuanto a tu primera experiencia cinematográfica?

Yo creo que todas las experiencias cinematográficas que he tenido han sido muy importantes para mí. Creo que en cine lo tengo todo por hacer. Mucho por hacer. El problema es que desgraciadamente tenemos el cine que tenemos y es difícil. En cuanto a mi primera experiencia, fue muy intensa. Coincidí con muchas personas conocidas y eso ayudó mucho.

En cuanto al mundo del cortometraje, en el que participas todo lo que puedes, ¿Cómo vives la situación que atraviesa actualmente?

Lo de los premios Goya me parece un disparate, no lo logro entender porque a mucha gente se le ha llenado la boca diciendo que el cortometrajista es el futuro largometrajista. Eso yo lo creo sin lugar a dudas, pero siempre y cuando se apoye al cortometrajista. Todo esto es un poco la pescadilla que se muerde la cola, si no se apoya al cortometrajista, peores largometrajes habrá, así que yo creo que con esto ya estoy contestando a tu pregunta. Hay que apoyar a la gente que quiere trabajar y que pueda plasmar en una película todo lo que tiene dentro.

¿Qué consejo le darías a alguien que se está planteando el hecho de ser actriz?

La verdad es que no sé dar consejos. El hecho de ser actor no se puede aconsejar, tiene que salir desde el convencimiento de uno y tener las suficientes ganas como para que se haga realidad. Soñar está muy bien, pero cuando tienes que vivir de tu trabajo hay que tenerlo muy claro. Es algo tan íntimo que no creo que se deba aconsejar. Yo por mi parte, nunca me he arrepentido de tomar la decisión que tomé.


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