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¿Cómo he llegado a esto?

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Espacio dónde entrevistamos a diferentes profesionales y expertos del sector audiovisual. Averigua cuáles han sido los pasos que han dado y qué consejos pueden darnos para seguir su misma trayectoria.

ENTREVISTA BORJA GRANDÍO

Publicado el 08/08/2008, por laurika
Imagen  de laurika

Imagen Borja Grandío de laurika

“En Esta profesión hay que tener los ojos siempre muy abiertos”

Borja Grandío, uno de esos profesionales que están siempre detrás de la cámara organizando a todo el equipo. Ayudante de dirección de treinta y seis años, ha tenido la suerte de trabajar tanto en equipos de cámara como de dirección y conocer a fondo todos los departamentos de esta profesión. Debutó con películas como “Solo mía” o “El otro lado de la cama” hasta llegar a trabajar junto a Guillermo del Toro en la película “El laberinto del Fauno”. Borja nos cuenta cómo ha llegado a esto.

¿Cómo has llegado hasta aquí?

Bueno, yo empecé una ingeniería y la verdad es que mientras iba haciendo la carrera, me acabé dando cuenta de que no era lo mío, ya que de catorce asignaturas aprobé solamente el parcial de una. Estaba bastante claro que no era lo mío. Yo quería hacer la carrera de Imagen y sonido, pero no podía en aquél momento, así que intenté, de todas las maneras posibles estar cerca del mundo de lo audiovisual. Fue a través de mi padre, que se dedica a doblaje, por quién conocí un poco más todo este sector.

¿Cuáles fueron tus primeros pasas para formarte?

Lo primero que hice fue un curso para técnico de sonido. Al terminar comencé a realizar prácticas para la cadena SER, donde estuve dos años, desde 1992 hasta 1994 y aprendí bastante del medio. Una vez terminadas las prácticas fue cuando, ya por fin, pude estudiar Imagen y Sonido. Al principio fue un poco extraño, porque yo empecé con más edad de lo que se suele empezar una carrera. Aún así, nada más empezar la carrera comencé a apasionarme cada vez más por todo lo relacionado con el audiovisual, no ya solo con la parte de audio que conocía de mi experiencia en la radio.

¿Tenías alguna meta específica por aquél entonces?

Yo sabía que quería dedicarme al cine o a la televisión, eso sí lo tenía bastante claro. Quería formar parte de ese proceso y vivirlo por dentro. No me interesaba mucho ser el director, sino formar parte del equipo del director. Me gustaba mucho más siempre estar por detrás.

¿En qué medio fueron tus primeros trabajos?

En televisión. Empecé trabajando como ayudante de cámara y también como operador de cámara. El paso decisivo fue un día hablando con mi hermana que me habló de un amigo suyo que era productor, pero no de televisión sino de cine. Yo hasta entonces tampoco me lo había planteado del todo porque el simple hecho de estar en una película me parecía un poco de ciencia ficción.

¿Cuándo te diste cuenta de que esto es una profesión

Me di cuenta trabajando de auxiliar de cámara en la primera película-documental que hice. La verdad es que me resultó bastante impresionante porque la película trataba sobre una persona que había sobrevivido al Holocausto en Auswitz y había que entrevistarla. Era una producción para Canal Satélite y me resultó bastante impresionante verme ahí metido, con el realizador, el cámara, el técnico de sonido, los encargados de la producción. Es decir, había un equipo profesional a mi alrededor y yo me sentía parte de ello. En la facultad todos estos aspectos los estudias, pero al verlo en la práctica es mucho más impresionante. En la carrera, como te decía, sabes lo que hace cada uno, pero por separado, no llegas a tener una conciencia global del trabajo que se desarrolla. Ese trabajo en equipo es el que me ha llevado a ser ayudante de dirección, por las enormes ganas que tenía de poder llegar a organizar todo eso.

Antes de pasar al equipo de dirección, ¿cuánto tiempo estuviste con los equipos de cámara?

Del año 1994 al 1999. Durante esos años pasé un poco por todos los puestos. De auxiliar de cámara a ayudante, más tarde a operador y acabé conociendo el mundo de la edición. Fue una grandísima experiencia el llegar a la sala de montaje, porque aprendí muchísimo. También es cierto que estaba trabajando para una productora un poco polivalente y digamos que salías para hacer reportajes con un cámara y un redactor y a partir de ahí era un poco el “yo me lo guiso, yo me lo como”. El trabajo era llegar con la cámara, poner la cámara, veías claramente el encuadre que le venía bien a la entrevista mientras el redactor preguntaba. Más tarde me iba con el material grabado y el periodista a editarlo. Eso era más o menos el paquete completo de lo que hacía en aquella productora.

Así pasaste del equipo de cámara al equipo de dirección.

Sí, lo del cambio del equipo de cámara al de dirección fue un poco por mi mismo. Una especie de auto-cambio. Digamos que es un trabajo que me vino muy bien porque era como ser un video-creador. También seguí aprendiendo un año más tarde en un programa que se llamaba “Jóvenes Creadores”, muy divertido, de ámbito cultural, donde tenías que grabar imágenes tanto de actores, como de malabaristas, arquitectos, etc.. Al final acabé teniendo más de setecientas horas de emisión con mucho material interesante que más tarde utilizaría para crear mi propia bobina como realizador. Pero no todo fue tan bonito, porque al final el programa no funcionó como tenían pensado, no interesó mucho y el proyecto murió. Ahí fue cuando entré, quizás, en una época mucho más complicada. Al no tener en ese momento trabajo en televisión, decidí llamar al productor del que te he hablado antes, para ver cómo podía introducirme en el cine. Mientras, estuve un año sin trabajo.

¿Cómo fue aquél año?

Fue bastante frustrante. Yo daba por hecho que iba a llegar muy lejos, que iba a ser alguien, un gran realizador. Mi meta fundamental no era dirigir cine, es más, el contacto con el actor lo he descubierto ahora y me encanta, pero en aquél momento no era la meta. Yo iba más dirigido al videoclip o a la publicidad. Pero no salía nada, hasta que ya encontré a este productor y me dio la oportunidad de trabajar en cine.

¿Crees que el que la sigue la consigue?

Sí, estoy totalmente convencido.

¿En qué puesto comenzaste a trabajar en el cine?

Como asistente de vídeo, en el combo, que es el monitor que tienen los directores y directores de fotografía siempre delante. Yo le pregunté cuál era el mejor puesto para aprender y él me dijo que el combo, sin lugar a dudas. Fue una experiencia increíble porque además fue en la película “Solo mía”, que la hice con treinta y dos años. Pude descubrir ya no solo el departamento de cámara o el de dirección, que ya conocía de alguna u otra manera, sino también la oportunidad de conocer muchísimos más departamentos, como dirección artística o maquillaje, etc. Pero, de todos ellos me quedé bastante impresionado con la figura del ayudante de dirección, que era el que dirigía todo aquél cotarro. Cuando vi de cerca su trabajo sabía que lo que quería hacer era eso. Lo primero que hice fue empezar a darle el coñazo a ese ayudante de dirección para poder trabajar con él, pero el problema era que ya tenía su equipo formado, pero aún así tuvimos muy buen rollo.

Continuaste en el equipo de cámara...

Sí, porque afortunadamente al director de fotografía de la película le gusté mucho y me llamó para hacer otra película de combo, esta vez la película era “El otro lado de la cama” como asistente de video y esto me resultó mucho más fácil y lo que me apetecía era cambiar de puesto. Sin embargo, cuando me llamaron para una tercera película “Trileros”, de Alfonso del Real, también para hacer de combo, dije que no, porque me apetecía saltar de puesto. El problema es que lo que más me gustaba del equipo de cámara era ser segundo operador-cámara pero para llegar ahí tendría que pasar por Auxiliar de cámara y más tarde por 2º operador, que es el foquista. Yo sabía que para llevar el foco, que es un puesto de absoluta responsabilidad, no estaba preparado.

¿Cómo fue el salto al equipo de dirección?

En la película Trileros, al no querer volver a repetir de nuevo en el combo, hice contacto con el 2º ayudante de dirección y le intenté convencer para poder entrar en el equipo de dirección. En aquél momento era posible, pero más adelante le llamaron para una pequeña serie como primer ayudante y entonces se acordó de mí para hacer de segundo. Estaba en la trastienda haciendo de todo y aprendí muchísimo. Así fue como entré en el equipo de dirección.

¿Cuál es la experiencia cinematográfica que recuerdas con más cariño?

“El laberinto del fauno”. Fue una experiencia increíble. Me alegro muchísimo de haberla hecho, de haber sido partícipe de ella, de que se haya convertido en la película que es, de haber estado al lado de un genio como Guillermo del Toro y volver a trabajar con Sergi López, con quién trabajé en “Sólo mía”. Fue un rodaje donde tuve que estar muy concentrado y no podía bajar la guardia en ningún momento. Fue una experiencia espectacular.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere entrar en un equipo de dirección?

Yo le recomendaría que tuviese los ojos muy abiertos y poner mucho empeño y tener fuerza para aguantar. Ser constante y aguantar.

Imagen Jorge de laurika



Entrevista realizada por Jorge Dantart


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