
profesiones, expertos

Hay mucho nivel entre la gente que está empezando
José Villalobos (Málaga, 1976). Tras pasar toda su adolescencia en su ciudad natal, decidió probar suerte en Madrid. Tras su paso por la escuela de cine lleva un inicio muy brillante como músico, que le ha llevado hasta Hollywood.
¿Cómo has llegado hasta aquí?
Yo creo que todavía no he llegado, pero “supuestamente” es sencillo, componiendo música para películas (risas). Tampoco podría responderte del todo al “cómo he llegado a dónde estoy ahora”, ya que realmente no sé muy bien donde estoy ahora, pero supongo que la respuesta sería gracias a todo el trabajo realizado.
Yo empecé a tocar con más o menos catorce años, que fue cuando empecé en el mundo de la música. Cinco años más tarde iba por la calle y me crucé con un amigo que me comentó la posibilidad de incluir mi música en un cortometraje.
¿No habías trabajado anteriormente en ninguno?
Yo, realmente no sabía casi ni lo que era trabajar en un corto. A mí siempre me han gustado mucho las bandas sonoras, pero no me había puesto en la tesitura de trabajar para el cine, me pillaba muy lejano. A raíz de hablar con este amigo, cogí un VHS con la imagen de la película y sobre las imágenes (dándole al play y al pause) que veía en la televisión iba componiendo mientras la veía, sin ningún tipo de tecnología. Esa fue mi primera banda sonora, que sería muy mala, me imagino. A raíz de eso me gustó la experiencia y pensé “hay una cosa que se llama música en el cine, que se puede hacer en España, es cercano y me gusta”
¿Cómo comenzaste tu formación?
A raíz de esos pequeños trabajos me apasionó poder hacer música para obras audiovisuales, así que me enteré de la existencia de la Escuela de Cinematografía de la Comunidad de Madrid (ECAM) y entré a estudiar en la especialidad de sonido.
¿Cómo se llega a realizar bandas sonoras estudiando la especialidad técnica de sonio, ya que no contempla la música como una especialidad más?
Estudié sonido porque siempre una carrera artística es más complicada, entonces me incliné también por sonido porque me interesaba controlar la parte más técnica y potenciarla ya que ya había trabajado como técnico en RNE, en Radio tres y Radio clásica entre otras.
A mí lo que me interesaba era la música, pero preferí llevar una carrera en paralelo conociendo gente por si algún día las cosas no van como tú crees y tienes que apoyarte en ese sector para poder seguir adelante.
¿Qué destacarías de la especialidad de sonido?
Pues paradójicamente, el tutor de sonido, Pepe Nieto, es uno de los compositores más reconocidos del panorama nacional y curiosamente también tutelaba la especialidad de sonido.
Lo bueno de la Escuela es que aparte de la educación recibida es un lugar donde se realizan muchísimos cortos y proyectos, conoces mucha gente y si consigues comulgar con ellos a nivel creativo tienes la oportunidad de poder inmiscuirte en todos esos proyectos y poder hacerles la música, aparte de estudiar la parte técnica del sonido. Al pasar de curso los cortometrajes tienen más presupuesto y se hacen más grandes. Así sucesivamente vas creándote un buen vitae que. Al terminar los años en la ECAM, son una buena carta de presentación para poder acceder a trabajos en cine y televisión.
A la hora de hacer la música. ¿Existen reglas distintas a la hora de realizar cortometrajes y largometrajes?
En teoría es igual, pero en la práctica no, porque en un corto, dependiendo del tono del trabajo, los personajes pueden estar más o menos desarrollados, tramas cortas o largas y supuestamente los motivos musicales de esos personajes quizás no puedes desarrollarlas del todo. Sin embargo en los largometrajes tienes de media una hora y cuarenta y cinco minutos para poder desarrollarlas. Por ejemplo, si escribo una sinfonía en tres minutos o en cinco. La música siempre va en paralelo con el desarrollo de las tramas y los personajes. Es más fácil desarrollar una trama de una hora que la de un minuto, que es sumamente difícil. En teoría es lo mismo ya que la técnica es igual, pero yo lo veo muy distinto. Los largometrajes te permiten desarrollar muchos más temas, evoluciones y variaciones de los mismos temas que influyen en estados de ánimo de los personajes, etc... A nivel creativo un largometraje es mejor porque supone un desafío.
Has trabajado tanto a nivel individual, utilizando tú la mayoría de los instrumentos, como con orquestas. En qué modo puede afectar el hecho de trabajar con más gente acostumbrado a controlar todo el proceso creativo.
En tu casa, conociendo el guión, el director, el tempo que debe tener la película, tienes las ideas muy claras, tiempo y libertad para componer sin estar sujeto a nadie más. Cuando trabajas con orquesta, que es maravilloso, de repente llegas a un estudio de grabación con sesenta personas que seguramente no han podido leer el guión, no han visto la película, no saben absolutamente nada de lo que va, por lo cual no puedes pretender que ellos toquen lo que tú tienes en la cabeza si a ellos no les explicas lo que tú quieres. Por eso las partituras, que es el medio de comunicación entre el compositor y el músico que la toca, deben ser lo más detallistas posibles para saber cómo se tiene que tocar, qué tempo, la fuera, etc.. También es sumamente importante la comunicación con los músicos., aunque también hay muchas diferencias, no es lo mismo hablar con un guitarrista que con una orquesta de ochenta personas. Es un trato más complicado. Suelen ser más detalladas las partituras con orquesta.
¿Cómo comenzaste a moverte a nivel profesional?
Una vez que terminé en la ECAM, todas las cosas que había hecho me dieron un bagaje que me dio la oportunidad de arrancar en pequeños trabajos, en programas de televisión como Vivan los ochenta, Todos a la tele y Puerta Grande, del Canal Castilla La Mancha. Eran pequeñas composiciones de música, pero ya era algo profesional, con emisión, ganando dinero.... A partir de ahí utilicé todos mis contactos y continué haciendo música para cortometrajes. Llegué a hacer casi cuarenta.
¿De ahí el salto al largo?
Sí. Gracias a tener tantos trabajos respaldándome conseguí llegar a realizar la música de una película de bajo presupuesto que se titulaba El regreso de Alicia. Al terminar ese trabajo continué durante una larga temporada trabajando en televisión y fui conociendo a gente hasta que entré en contacto con el compositor Antonio Meliveo (Solas, Plenilunio, Fugitivas, Los novios Búlgaros, etc..). Un día quedé con él en su estudio y le llevé una maqueta. Comenzamos a crear una buena amistad hablando mucho de música y de tecnología aplicada a la música del cine, entre muchas otras cosas. Un buen día me dijo que quería mi colaboración en la película El camino de los ingleses, de Antonio Banderas.
Esa banda sonora se realizó entre Málaga y Londres...
Efectivamente. Cuando me lo propuso ni me lo pensé, cogí los bártulos y me dirigí a Málaga donde estuvimos dos meses trabajando hasta que nos fuimos a Londres veinticinco días grabando con la orquesta y mezclando en estudios de allí.
Cinemavip es un buen foro para poder decir “aquí estamos nosotros y esto es lo que hacemos”
Al terminar El camino de los ingleses, ¿continuaste colaborando con Meliveo?
Sí, al llegar a España empecé a colaborar en publicidad y televisión a un mayor nivel (anuncios para AISGE, El País, Coca-Cola, etc...) Estas colaboraciones y todo el trabajo hicieron que el propio Alberto Iglesias (Lucía y el sexo, Todo sobre mi madre, Hable con ella, Los amantes del círculo Polar, Vuelvo, etc...) me llamase diciéndome que había oído hablar de mí y que quería conocerme. Nos caímos muy bien y comenzamos a colaborar.
...y de ahí el paso a Estados Unidos.
Tuve la enorme suerte de que quisiera mi colaboración para la banda sonora de la película Kite Runner, de Marc Foster (Monster Ball) su primer proyecto en Hollywood. Viajamos a los Ángeles donde estuvimos grabando dos meses.
¿Cuál es tu futuro proyecto?
En principio un documental argentino en diciembre.
Aparte de tu faceta como compositor, eres guionista y director de cortometrajes con trabajos como Ignora y Huecos. ¿Qué prima primero la música sobre el guión o viceversa?
Yo nunca compongo una nota hasta que el guión esté terminado, pero también es cierto que me es muy difícil escribir si no escucho música a la vez, ya que al escribir me guío por los estados de ánimo. Hay músicas que te inspiran imágenes o incluso la estructura. Sí es cierto que a veces compones algo suelto para pillar el ritmo y trasladarlo luego al guión, pero no es usual.
¿Qué te parece la iniciativa que propone Cinemavip?
La idea de acercar a la gente que quiere empezar en esto y a los que están activos la veo muy bien, ya que si echamos un vistazo dos años atrás el nivel de la gente que empieza ha sido muy alto y bueno. Cinemavip es una manera de decir “aquí estamos nosotros y esto es lo que hacemos” y tener un foro para mostrarlo.
¿Qué consejo le darías a un músico que quiere empezar en esto del cine?
Es un consejo que me daría a mí mismo, porque también creo que estoy empezando: que componga mucha música y trabaje sin descanso. Que le llegue o no es imposible saberlo, pero por lo menos estamos aprendiendo y haciendo cosas buenas.
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