
profesiones, expertos
Utilizo mis recursos para seguir improvisando
Miguel Amoedo, director de Fotografía. Está de racha, ya que este sevillano acaba de terminar de realizar la dirección de fotografía de la película “La habitación de Fermat” y a la vez cosecha éxitos con la serie de TVE Desparecida. Nos cuenta sus inicios.
¿Cómo has llegado hasta aquí?
Yo soy de Sevilla y ya empecé desde muy joven a tener ilusiones y sueños sobre trabajar en esto. En mi caso fue a través de unos amigos por lo que entré en esto, porque con ellos monté un cine-club en el instituto donde proyectábamos películas. Ahí me di cuenta de que lo que me gustaba era el cine y la televisión.
¿Qué formación tuviste?
Estudié Comunicación audiovisual en Sevilla. Yo ya tenía información sobre la existencia de la Escuela de Cine de Madrid, pero no tenía los medios para irme. Fue en tercero de carrera cuando pensé que tenía que empezar a planificar un poco mi futuro. Conseguí un trabajo de fotógrafo en el parque temático Isla Mágica. Como experiencia estaba muy bien porque era un pequeño estudio donde componíamos nosotros la fotografía. Estuve dos años haciendo ese trabajo. Todo esto fue por el año 1998.
¿Cómo fue para ti esa experiencia?
Hombre, al final ya estaba un poco cansado de estar allí, solo en Sevilla y haciendo fotos a turistas, . Sin embargo ahora me doy ccuenta que sin aquella experiencia ahora no tendría la soltura que tengo con ciertos aspectos, cmoo por ejemplo con el sol, las horas, los exteriores. Ese trabajo me dio unos medios de campo que ahora mismo sigo aprovechando. Mientras, iba haciendo lass pruebas de acceso a la Escuela de Cine de Madrid. Conseguí unas becas de la Junta de Andalucía y pude finalmente entrar en la ECAM.
¿Qué tal la experiencia en la ECAM?
Hay mucha gente que critica mucho la escuela, pero para mí siempre ha sido y será una experiencia muy positiva donde conocí a muchísima gente que todavía voy encontrando a lo largo de los trabajos. En cuanto a Dirección de fotografía, que es la especialidad que estudié, me dio una formación muy buena.
Los equipos de cámara tienen fama de tener una jerarquía vertical establecida. ¿Crees que es necesario realizar todos los pasos para llegar a ser director de fotografía?
Hombre, en mi caso ha sido la mezcla de ambas trayectorias. Cuando estaba en la ECAM tuve que buscarme un trabajo y entré de eléctrico en la película La espalda de Dios y gracias a eso continué trabajando de eléctrico. Más tarde pasé a ser auxiliar, que fue mi principal fuente de ingresos y más tarde pasé a realizar trabajos de ayudante. Por lo tanto he pasado por todos los puestos y a la vez iba estudiante la especialidad.
¿Cuál es el puesto del que más has aprendido?
Yo creo, sinceramente, que de mi trabajo de eléctrico.
¿Cuál fue tu experiencia en la película La espalda de Dios, ese primer contacto con el cine?
Fue algo bastante extraño porque era una película de bajo presupuesto. Recurrieron a eléctricos freelance. Fue dura porque no tenía el bagage de un eléctrico profesional. Recuerdo que el primer día de rodaje fue en el mercado de Lavapiés y me encargaron hacer un enganche. Un encargado me abrió un cuadro de luces para hacerlo y yo, al ver el cuadro me quedé blanco porque no sabía ni qué conexiones utilizar. Me dije “adelante” y fui aprendiendo.
Una vez al dejar la Escuela, cuáles fueron tus primeros trabajos.
Cuando dejas la escuela siempre tienes un sentimiento de “¿y ahora qué? Es una sensación de haber superado una etapa, cierta seguridad en ti mismo pero indudablemente sales a un mercado laboral donde te encuentras muy solo. Es gracias a las llamadas de los compañeros cuando te van llamando para pequeños trabajos. Tuve la suerte de hacer muchos cortos en vídeo y cine que tuvieron repercusión. Como por ejemplo el cortometraje Dejá vu, que ganó el Hollywood Film Festival y fuimos a presentarlo.
¿Qué tal la experiencia en Hollywood?
(Risas) Muy bien, fue muy emocionante que nos dieran el premio allí. Fue importante porque yo tenía veintiséis años y de repente me vi allí rodeado de gente de la talla de George Lucas o Ron Howard, que además están premiando tu trabajo. Mentalmente se te quitan muchísimos complejos.
¿Qué desencadenó ese cortometraje?
Gracias a ese cortometraje conseguí un trabajo en publicidad en la campaña de la Vuelta Ciclista a España 2003. Los productores del cortometraje me llamaron para dirigir la fotografía. Yo había hecho un tipo de publicidad muy “serie B” y de repente me vi haciendo publicidad por la puerta grande. Yo no me veía preparado para dar ese salto, pero al final te das cuenta de que vas adquiriendo capacidades de resolución, salir de cada aprieto. Eso es lo que te va dando un nombre y posibilidad de hacer más trabajos.
¿Cómo definirías tu estilo?
Yo creo que actualmente en España hay grandes nombres de la fotografía como Anchía, Aguirresarobe, Salmones, José Luis Alcaine, Eufemía o Kiko de la Rica. Yo creo que para un director de fotografía lo importante es ofrecer cosas nuevas. Yo a estos nombres los tengo en un pedestal pero yo intento hacer cosas distintas a las que hacen ellos, porque para eso los llaman a ellos. Intento ofrecer mi punto de vista de las cosas, mi estilo particular y una nueva visión. Intento ser valiente. Ir al límite es un buen camino.
¿Es el cortometraje un buen formato para poder arriesgarte?
Evidentemente sí. Se debería arriesgar, aunque sea un poco temerario decirlo, en cualquier situación. Ahora yo estoy haciendo una serie de televisión y me encuentro con muchos condicionantes porque las cadenas no quieren un determinado tipo de imagen, huyen del contraste, de los negros, de los formatos apaisados. Es decir, tienen muchos complejos al creer que eso no es televisión y, últimamente, estoy un poco empeñado en cambiar todo este tipo de cosas. Creo que cada historia requiere su tipo de lenguaje, ya sea en un cortometraje, largometraje o serie de ficción. La verdad es que en el cortometraje se pueden probar cosas sin tantas presiones.
Realizaste la dirección de fotografía de la película recientemente estrenada “La habitación de Fermat”, de Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña, ¿cómo es la experiencia de una primera película como director de fotografía?
Esta película ha sido un caso un tanto extraño. Yo esperaba hacer mi primera película con un director que ya conocía. En este caso me llamaron los productores, con los que ya había hecho la fotografía de Los simuladores, en canal Cuatro. Me dieron el guión y me gustó bastante. Me comentaron que se rodaba en Barcelona y me interesó. Al final me dieron el puesto. La película se planteaba rodar a dos cámaras. El 60 % de la película se rodaba en un interior (decorado) que se va cerrando progresivamente y requerían alguien joven, que supiera trabajar a dos cámaras y que se metiera en ese “follón” El problema es que fui contratado dos semanas antes y no tuve mucho tiempo para preparar nada. Estuve viendo localizaciones pero casi sin preparación, pero acepté.
“Creo que cada historia tiene su tipo de lenguaje, ya sea un cortometraje, largometraje o serie de ficción”
¿Cómo te lo planteaste?
Que había que hacerla como fueras.
¿Tiraste mucho de la capacidad de improvisación?
Constantemente, claro. Fue curioso porque llevaba como siete años esperando hacer mi primera película y al final fue totalmente distinto a como lo había imaginado. Supongo que siempre suele ser así. Fue un poco un aquí te pillo aquí te mato. El rodaje fue muy duro porque dormía solo cuatro horas diarias. Tenía que prepararme, las exposiciones de cámara, muchos efectos y bueno, al final desarrollas lo que yo llamo “el sentimiento filmaker”, improvisar y solucionar. A veces, sin embargo el hecho de preparar mucho una película no es tampoco muy bueno, porque luego la realidad nunca va a ser igual, así que fue una experiencia muy buena.
En la serie de TVE Desaparecida, de la que eres director de fotografía, ¿tienes también mucho que improvisar?
Cuando entras ya en el terreno profesional ya empiezas a descubrir lo que no viene escrito en ningún sitio. Ya puedes ir mucho a clase, pero, una vez que entras en la realidad las cosas son distintas. En el caso de esta serie tenemos un problema con la emisión y es que nos come la emisión. No tenemos tiempo y solamente un día para el etalonaje. Estamos haciendo una luz jazzística en el sentido en que utilizas tus recursos para improvisar constantemente.
¿Qué opinas de la iniciativa de Cinemavip?
Una iniciativa muy interesante. Está claro que la gente que empieza a hacer cosa lleva detrás una trayectoria que debe conocerse para saber un poco cuáles son los caminos.
Para terminar, dime una secuencia de una película que te haya impactado.
Cuando estábamos en aquél cineclub en Sevilla pusimos una película Europa, de Lars Von Trier, que en aquél momento era bastante desconocido. Recuerdo que aquella película, formalmente hablando, me gustó mucho. Hay una secuencia en una bañera donde alguien se corta las venas que me impactó muchísimo, sobre todo el hecho de cómo se trataba la imagen. A partir de entonces empecé a pensar que detrás de cada película hay muchas personas que se dedicaban a esto. Y hasta ahora.
Entrevista realizada por Jorge Dantart
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