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Mientras que la mayoría de campañas se centran en motivar al consumidor a la acción a través de las emociones, existen estudios que demuestran que el 45% de las acciones que la gente realiza diariamente son habituales, por lo tanto el consumo en la mayoría de sus manifestaciones, también lo es.
Relacionado con esto algunos investigadores han determinado que los impulsos pueden clasificarse en cuatro: un sitio, un momento del día concreto, una serie de acciones y la compañía de determinadas personas.
A raíz de esto y con el apoyo de estos estudios, la antropóloga norteamericana Val Curtis decidió utilizar sus conocimientos para aumentar la frecuencia de lavado de manos en Ghanal.
Tras realizar diversos estudios comprobó que sólo el 4% de la población se lavaba las manos después de utilizar el baño después de que diversas campañas habían intentado sin éxito que este porcentaje aumentara.
La antropóloga decidió averiguar las causas y descubrió que la relación entre usar el baño y lavarse las manos no era muy fuerte porque usar el baño no se consideraba algo sucio, sino que es sinónimo de limpieza en el país, ya que para muchos ha sustituido a la letrina.
De este modo, el objetivo de la campaña realizada fue asociar el baño con la suciedad para concienciar a la población y modificar por tanto sus hábitos.
El resultado del post test indicó que el lavado de manos aumentó un 13% tras ir al baño y un 41% antes de comer.
Quizás este descubrimiento ha hecho que Unilever, Procter & Gamble y Colgate –Palmolive (colaboradoras del proyecto, que lleva el nombre de Alianza Global Pública-Privada para el Lavado de Manos con Jabón), se replanteen la consecución de sus próximas campañas.
Vía: Marketing Directo
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