
profesiones, expertos
Trabajando se aprende muchísimo
Marco de Paula (Sevilla, 1977). Comenzó como modelo y ahora tiene ya una larga carrera televisiva. Se reunió con nosotros para contarnos cómo comenzó su andadura en esta profesión.
¿Cómo has llegado hasta aquí?
La verdad es que no recuerdo exactamente del momento en que decidí ser actor. Sí de cómo empezó el gusanillo, que me empezó aquí en Madrid. Yo, lo que se llama vocación, no tenía realmente al principio.
¿Qué querías hacer entonces?
Yo, para ser sinceros, lo que quería era triunfar, pero no sabía exactamente en qué (risas). Hice de todo. Me metí en un grupo de música, pero no era lo mío ya que tocaba fatal, aunque aprendí un poco a tocar el piano. También me metí a jugar al tenis, pero tampoco se me daba nada bien. Me echaban de los colegios e institutos ya que era un “poquito” inquieto. Esa inquietud fue lo que me hizo viajar de Sevilla a Madrid, donde empecé a trabajar como modelo con dieciocho años.
¿No tuviste hasta llegar a Madrid ningún tipo de “vocación”?
Bueno sí, de alguna u otra manera. A todos nos gustan las películas y el entorno, lo que rodea a la profesión. Pero fue una vez aquí, que empecé a tocar un poco interpretación.. En publicidad de una u otra manera debes interpretar. Así fue como me empecé a divertir interpretando. Sacas a relucir al niño que tienes dentro.
¿Comenzaste ahí tu formación?
Fue en ese momento cuando comencé a formarme, aunque tampoco estuve mucho tiempo, unos meses con Juan Carlos Corazza y con Ofelia Angélica. Ahí aprendí lo que era el método y lo que significaba. El método está estudiado, no creo que sirva igual para todos, pero puedes sacarle partido. Fueron buenos cursos, pero duro poco tiempo ya que enseguida me salió la oportunidad de interpretar un papel en una serie de televisión. Yo seguía trabajando como modelo y la misma agencia con la colaboraba me llamó para hacer un casting, ya que Antena 3 iba a comenzar una serie, Nada es para siempre. Me hicieron siete pruebas de todo tipo, incluso en una debía presentar una especie de telediario, haciendo del hombre del tiempo, contando chistes... Al final me cogieron.
¿Qué tal esa primera experiencia en televisión?
Ahí aprendí muchísimo. Me di cuenta que trabajando se aprende muchísimo ya que debes estar peleándote constantemente con las dificultades que te van surgiendo. Estuve nueve meses. También me lo pasé muy bien, ya que grabábamos en Galicia, mucha gente joven de la que aprendí mucho, sobre todo de los actores con veteranía, a los que observaba mucho para aprender.
Tu siguiente paso...
El típico año de parón. Aún así yo era muy jovencito y tampoco me asusté mucho. Acababa de terminar una serie y debido a mi inquietud volví a ejercer como modelo aparte de aprovechar el tiempo para viajar. La verdad es que he tenido suerte y siempre me ha ido bien, no me puedo quejar. Al cabo del año comencé a ponerme las pilas y volví a trabajar nuevamente en otra serie llamada Veintitantos, de Tele 5, que era la continuación de Al salir de clase. La serie la grabamos en seis o siete meses, pero duró sólo tres meses y no fue ningún éxito. No llegamos ni al siete por ciento de audiencia.
Luego te marchaste a Canal Sur...
Sí, justo al terminar la serie con Tele 5 me salió un papel en la serie Arrayán, amitida por Canal Sur. Y de ahí a Hospital central.
¿Cómo conseguiste meterte en la piel de un médico?
En la serie tenemos asesores para ello y aparte otra asesora del Samur. Con ella estuve en la ambulancia, me explicó cómo era el funcionamiento así como información, que aún tengo que digerir, porque no veas las “palabritas” que utilizan (risas). Y más o menos te das cuenta de que día a día, al final, es como sota, caballo y rey. Mantener al enfermo estable para llevarlo al hospital, superando todas las complicaciones que van teniendo en el proceso. Acabas aprendiendo muchísimo, tanto del lenguaje, como de las herramientas personales que utilizan y sobre todo de la relación que acabas manteniendo con el enfermo. Yo los admiro muchísimo.
Tú como actor, ¿qué herramientas utilizas?
Yo no pienso mucho en lo que se va a ver, sino en la interacción de mi personaje con los otros. Luego el producto suele salir mejor. Cuando empecé sí que estaba demasiado pendiente de gustar, de caer bien, etc... Eso te limita mucho, porque es inevitable que haya personajes que no gusten, por lo cual no puedes estar constantemente pensando en la reacción que hay tras la pantalla. Hay que pensar en sacar ese personaje adelante, darle vida y hacerlo rico.
“La televisión es un día a día donde evolucionas mucho como actor”
Tras muchos años delante de la cámara, ¿cómo has notado tu propia progresión como actor?
Mucho, las limitaciones, la tensión, estar pendiente de superficialidades... Es con el tiempo y con el trabajo diario cuando también vas dándote cuenta de lo que se trata esta profesión y además vas divirtiéndote y pasándotelo bien. Cuando ya comienzas a tener algo de tablas es cuando también te arriesgas más a la hora de encarar una secuencia, a ser más valiente y dejar que fluya más todo.
¿Crees que la televisión es una buena escuela?
La televisión tiene una mala fama que yo no acabo de entender. La televisión es un día a día donde evolucionas mucho como actor.
Dentro de tu experiencia teatral, ¿cuál es el papel que más destacarías?
Mientras estuve en Andalucía grabando la serie Arrayán, estuve también en un grupo teatral “La gaviota”, donde hice personajes muy satisfactorias. Trabajando en ese grupo perdí el miedo a la improvisación, aprendí a dejarme llevar. No hay un papel concreto, quizás el conjunto de esa colaboración.
¿Estáis en televisión más “atados” que en teatro?
Estamos más limitados, porque dentro de lo que cabe, juegas con cámaras y con mucho equipo técnico y te debes ceñir mucho a sus movimientos., al concepto que tiene realización. Pero cuando te acostumbras te mueves con más facilidad. También echas de menos la reacción directa del público. Esa conexión tan inmediata con el espectador.
¿Cuál ha sido tu peor momento como actor hasta ahora?
No he tenido muchos momentos puntuales negativos. Pero sí inseguridad, verlo todo negro, pensar que esto no es lo tuyo, que no me dan ningún papel, etc... Lo bueno es que si insistes un día sale el sol, ves la oportunidad, aunque también hay que saber cogerla. Hay que luchar mucho. Para mí tanto los momentos buenísimos como los malísimos son duraderos. Teniendo convicción y fe de lo que quieres conseguir, seguro que se consigue. O al menos eso espero y que me siga yendo bien. Yo ahora estoy aprendiendo y espero seguir haciéndolo siempre.
¿Qué te parece la iniciativa de Cinemavip?
Genial. La gente del medio lo habíamos tenido de otra manera, pero no así. Si nos podemos unir todos, tendremos un lugar de encuentro donde colaborar todos.
Qué secuencia cinematográfica te ha impactado últimamente.
Volví a ver de nuevo El padrino II y me volvió a impactar la muerte de Fredo. Me parece increíble.

Entrevista realizada por Jorge Dantart
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