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Frívolo, indecente, morboso, inapropiado para una televisión pública,… se me ocurren muchas calificaciones para Comando Actualidad, la nueva apuesta de TVE por los reportajes, y ninguna es buena. Ayer subieron el telón con “Ciudad sin luz”, 45 minutos dedicados a la desaparición de Mari Luz, la niña andaluza, tristemente, encontrada muerta el pasado viernes. Sin luz. Así es como creo que deben tener amueblada la cabeza los responsables del ente que permitieron su emisión.
El programa se llevaba tiempo preparando y alguien (que hoy debería presentar su dimisión) decidió que el doloroso desenlace del caso no era suficiente excusa para archivar el trabajo realizado. Ni tampoco para reorganizar el material ya grabado. Así, el reportaje nos describía cronológicamente el caso, creando vanas esperanzas, intentando aliviar la pena familiar con sonrojantes comentarios e incluso permitiéndose comentarios fuera de lugar como el de la reportera Mónica Hernández al padre, cuando tras un viaje fallido a Nápoles buscando a la niña, le sugería que la desaparición de Mari Luz le había servido para salir (por primera vez) de su país y vivir casi una aventura. Como si estuviera de viaje de fin de curso y no desesperado ante la ausencia de un ser querido.
Un aire frío me recorría el cuerpo mientras veía el programa, sabiendo cual era el desenlace y avergonzado ante el tono, supuestamente, periodístico que se le daba al programa.
Televisivamente hablando, Comando Actualidad carece de originalidad. Y eso no se le debe permitir nunca a ningún programa. Y menos si detrás de su creación hay dinero público. Comando Actualidad quiere ser Callejeros sin ser Callejeros y así se copia casi la cabecera, la música y la presentación de los periodistas. Y lo hacen sin rubor alguno. Sus cuatro reporteros (un histriónico Raúl García, Diego Carrión, Mónica Hernández y Lara Casanovas) hablan a cámara, interpretan más que informan y están más interesados en hurgar en las heridas que en transmitir al espectador lo que está ocurriendo.
Todo resulta artificial (menos el dolor de los familiares de Mari Luz), especialmente los planos de cámara al hombro que buscan una falsa proximidad con violentos cambios de enfoque y encuadres imperfectos. Un efecto que rompe con la escasa credibilidad del producto y que carece de sentido formal, si tenemos en cuenta que todos los testimonios han sido pactados con anterioridad.
El absurdo subtitulado de algunas declaraciones, la presencia de menores con el rostro al descubierto, las hipótesis sobre el posible autor de la desaparición de la niña,… no merecen mayor comentario que su simple reseña.
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No se si el que ha firmado el comentario sobre el programa Comando Actualidad, un tal Raflan, estaba con medicación cuando vio el programa pero no comparto para nada su opinión. Yo vi el programa y agradeci que no terminaran con imagenes del entierro de la niña, lo que significa que ese programa huye del sensacionalismo. Y espero que sea asi porque para mostrar la realidad con mayor crudeza esta callejeros. Totalmente fuera de lugar su comentario sobre la utilización del dolor, algo que yo no vi en todo el programa y totalmente absurdo el comentario que hace sobre la redactora. Le agradeceria al tal raflan mas seriedad y un poquito de rigor a la hora de hacer alguna critica. O simplemente que vea mas tele y beba menos. En lo unico que coincido es que no hacian falta subtitulados en algunas declaraciones.
Enviado el 15/03/2008 a las 22:04 horas por jotas
Yo creo que en el caso de los periodistas por falta de un trabajo mejor. Y por parte, de los coordinadores de los programas por una absurda ansía de tocar poder, aunque sea renunciando a los principios y a tan poca escala.
Enviado el 12/03/2008 a las 15:57 horas por raflan
No ví el programa, pero me lo imagino. No entiendo como hay gente que puede hacer un espectáuclo utilizando el dolor de la gente. Podemos pensar que en este tipo de programas los involucrados en su realización creen que están haciendo algo bueno, dando publicidad a personas desaparecidas por si alguien puede ayudar a dar con su paradero. Sin embargo, cuando vemos que aun habiendo llegado la tragedia a su desenlace siguen emitiendo el programa, podemos estar seguros de que lo único que quieren es hacer otro programa morboso con el que ganar audiencia. Francamente no lo entiendo. Conozco a mucha gente que ha estudiado o está estudiando periodismo y normalmente detestan este tipo de "pseudoperiodismo", pero al final siempre hay gente que lo hace, ¿será por falta de trabajo?, ¿por qué se vuelven morboso? o ¿por qué siempre lo han sido y lo han negado? No sé cual será la razón lo único que espero es que esto desaparezca de una vez, sobre todo en los informativos, que cada vez emiten más noticias de sucesos tratadas de forma morbosa.
Enviado el 12/03/2008 a las 12:17 horas por laurika