
publicidad, nuevos medios, comunicación

La inmersión de las marcas en las escuelas y universidades ha tenido consecuencias que han ido más allá de las previsiones de éstas últimas. Lo que a priori parece un convenio comercial basado en “tú me lo pagas y yo lo publicito al usarlo”, se ha convertido en mucho más allá, en el poder de las marcas sobre estas instituciones. Una vez las empresas tienen comiendo de su mano a los colegios, saben que pueden tirar de ahí y conseguir el control. Parece que el poder económico puede con todo y los que ven bajar los fondos de las instituciones no ponen demasiados esfuerzos por llevar la contraria.
También en España se encuentra la publicidad en colegios, aunque sin llegar a casos tan extremos como en Estados Unidos. Aunque en este país no hay kioscos de McDonald’s, los libros de Santillana si que aprovechan las páginas de sus libros para promocionar centros comerciales. Concretamente, en el año 2007 siguió publicitando un centro comercial vallisoletano por el que había sido denunciada y criticada en 2006. Os hablé de este caso en este post
Hasta este punto, no se trata de algo demasiado correcto teniendo en cuenta que va dirigido a niños de edad escolar y sobre todo, pensando que la educación es un pilar importante en la vida de una persona. Sin embargo, la cosa empeora al abrir el libro, en cuyo contenido podemos encontrar preguntas como estas: «¿Por qué crees que este centro se presenta como 'el mayor equipamiento de ocio y comercio de Castilla y León?» o «¿Cuándo se abrió al público?»
En este punto ya se puede hacer una mayor reflexión sobre el hecho de que sea realmente correcto esto o no. Está claro que los profesores también indican al alumno qué ejercicios hacer y cuáles no, independientemente de lo que marque el libro, pero lo que está claro es que no se le puede incitar al alumno a buscar información sobre un lugar con fines más económicos y lucrativos que educativos.
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