
TV, series, producciones
Desconozco quién revisa y renueva los planes de estudio de la carrera de Ciencias de la Información, pero deberían estar atentos a los nuevos formatos, que en los últimos tiempos, están surgiendo y que siguen sin estar incluidos en los manuales que los jóvenes, aspirantes a comunicadores, deben estudiar para conseguir su titulación.
De todos estos nuevos formatos, hay uno que destaca por su propia idiosincrasia. Es la No-Noticia. No es algo nuevo, pero sí acentuado, últimamente, hasta límites que provocan la carcajada y el sonrojo al mismo tiempo. Aquí hay tomate fue el gran maestro durante muchas semanas. Sus videos dónde nunca se veía lo que anunciaban o esos otros en los que una voz en off inventaba lo que no ocurría (imagino que para amortizar unas imágenes compradas) crearon escuela.
Sin embargo, los programas de sucesos siempre han sido los principales abanderados. Sus editores suelen estar más preocupados en rellenar el minutaje, que les ha otorgado el responsable de programación, que de dotar de cierta coherencia a sus contenidos. Así, no es raro encontrarse con momentos como el brindado por Gente la pasada semana, a cuenta de un incendio en un pueblo de Zaragoza, en el que se incluían declaraciones de vecinos que no habían visto u oído nada; que no se explicaban lo sucedido o que no querían hablar.
Además, la obsesiva persecución de la actualidad más inmediata suele provocar videos llenos de hipótesis donde el periodista, a falta de información confirmada, juega a escritor de novelas policíacas. O imágenes tan faltas de contenido como las que ofreció La Sexta el viernes pasado en su informativo de mediodía. Eran imágenes captadas por un teléfono móvil de la calle dónde minutos antes había sido asesinado el exedil socialista Isaias Carrasco. La calidad de las mismas era ínfima, apenas se podía distinguir los coches y la acera, pero alguien pensó que eso era lo de menos y se mantuvieron medio minuto en pantalla.
La ausencia de información en la No-Noticia provoca que el protagonismo visual tenga que recaer en otro componente del proceso comunicativo. Y así es como en los últimos años, el reportero ha dejado, a un lado, su labor periodística y se ha convertido en un bufón. España Directo es el mejor ejemplo. La pasada semana, varios reportajes sobre la nieve caída, nos mostraba a unos cuantos de estos “showmans de tercera división” jugueteando, haciendo bolas, comprobando lo frío que estaba,…
Una última característica de la No-Noticia es la evidencia. Contar algo que todos sabemos y no es noticioso, y disfrazarlo de interés público. En España Directo, hace unos días, nos anunciaban trucos para hacer frente al frío que hacía. El primero consistía en ponerse bufanda, guantes y gorro. El segundo era ofrecer a un niño con mocos unos pañuelos de papel. Todo ello contado por un reportero histriónico, que no dejaba de moverse y hacer comentarios, supuestamente, graciosos. Más preocupado de resultar simpático que de su labor informativa.
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La economia se superpone a todo, interesa que la gente sepa poco y este entretenida con programas basura, y que vea informaciones sesgadas, para que no pensemos, un ejemplo claro son las cercanas elecciones, la gente no sabe lo que vota, ni a quien vota, ni mucho menos la ley que asigna el numero de escaños y luego se sorprenden por que el señor ese va a eurovision, pero si lo han elegido entre todos. Si seguimos siendo espectadores de todo esto, nada cambiará, si protestamos pero seguimos haciéndolo estamos dándoles la razón a los que nos manipulan. Al final me he emocionado y me he ido un poco del tema. Saludos..
Enviado el 12/03/2008 a las 10:05 horas por troncha
En una época de exceso de información, es cierto que tampoco pasan tantas cosas que interesen a todos o que es muy costoso cubrir todo lo que puede interesar. Así que se rellanan muchas parrillas televisivas con esas no-noticias de las que hablas. La rentabilidad económica se sobrepone a la calidad. MIentras como espectadores sigamos siendo particípes, pocas cosas cambiarán.
Enviado el 11/03/2008 a las 22:47 horas por Bernardo Martinez Gil
Estoy de acuerdo, la profesión de periodista está cada vez más devaluada... y es una pena, pq hay profesionales muy buenos de esto que se toman muy en serio su trabajo. Lo lógico sería que si no hay noticia uno no salga en pantalla... pero es q los medios de comunicación cada vez son menos lógicos...
Enviado el 10/03/2008 a las 15:45 horas por tongatapu
Es cierto, cad vez se le exige menos a un periodista. Se ha olvidado la verdadera profesión. La que ofrece una información objetiva, coherente y contrastada. De todas formas, he de decir que en la carrera de Ciencias de la Información, te hablan de esta clase de programas y modo de hacer noticias, criticándolo y señalando las malas prácticas. Todo te lo explican de modo teórico, tanto lo bueno como lo malo, por ello cuando un licenciado consigue un trabajo y debe aprender la práctica, no les enseñan, les dejan libertad para que hagan lo que quieran y además no les exigen nada más que llenar los minutos. Yo creo que esto hace que al principio, como no conocen bien el trabajo no lo hacen correctamente y luego se acostumbran a esta falta de profesionalidad. La culpa es de las cadenas de televisión, de los periódicos, de los jesfes de estas empresas que no exigen que sus trabajadores hagan bien su trabajo y tampoco les enseñan. Así es normal que todo esto ocurra. Pero mientras los televidentes no apaguemos las televisión o en dejemos de comprar ciertos periódicos de prensa amarilla, la situación seguirá igual.
Enviado el 10/03/2008 a las 12:11 horas por laenanita